Abel Pintos vuelve a Córdoba con un show que se anima a romper sus propios moldes
El cantante regresa a La Plaza de la Música el 29 de noviembre con el Buenaventura Tour 2026, una gira que promete repasar su trayectoria y también sacudirla con material inédito. La palabra del propio Abel sobre "Ibuprofeno", su debut en el Gran Rex y el recorrido que ya suena en redes.
Digo esto mientras escribo y todavía me parece curioso: Abel Pintos eligió una palabra que no se le suele perdonar a una canción, esa pastillita azul que todos tenemos en el botiquín, y la plantó en el centro de un tema nuevo como quien tira una piedra al agua quieta para ver qué onda. Esa imagen, la del escenario todavía apagado a la espera, me parece la mejor forma de empezar a contar lo que se viene: Abel regresa a Córdoba el 29 de noviembre con el Buenaventura Tour 2026, en La Plaza de la Música, y lo hace con una propuesta que se aleja deliberadamente del mapa que venía trazando.
El que pisó varias veces esta misma plaza ya sabe de qué hablo: Abel ya pasó por acá con Abel 30 Años, aquella gira celebratoria por sus tres décadas de vida artística, y dejó un tendal de voces roncas y de cuerpos felices en la calle. Lo que se viene ahora es otra cosa, no mejor ni peor, simplemente distinta. La idea es mezclar lanzamientos recientes con canciones que hacía tiempo no sonaban en vivo, un ejercicio de arqueología afectiva que a mí, personalmente, me genera una expectativa enorme.
Un recorrido que va de la costa a la montaña
La fecha cordobesa no está sola. La gira atraviesa buena parte del país y va sumando ciudades con esa lógica de quien conoce sus públicos: Mar del Plata, Rosario, Mendoza, San Juan, Neuquén y Bariloche. Es un itinerario que respeta la tradición de los cantantes populares argentinos, esa costumbre de no dejar rincón sin pisar, y que en tiempos de shows cada vez más concentrados en una sola ciudad se agradece. Las entradas se consiguen a través de Edén Entradas, y viendo cómo se mueven estas cosas, vale la pena no dormirse.
Por qué una canción se llama Ibuprofeno
De todos los temas nuevos que van a sonar, hay uno que viene generando ruido por su título: Ibuprofeno. La palabra es rara en una letra de canción, suena a farmacia más que a poesía, y sin embargo Abel la defiende con argumentos que a mí me cerraron mucho más de lo que esperaba.
“Cuando escribo mis canciones, muchas veces viene la música con la letra al mismo tiempo. Y muchas veces esas letras que voy escribiendo no las elijo intelectualmente: son una cosa intuitiva.”Abel Pintos
Lo que cuenta Pintos es que la palabra apareció sola mientras componía, casi sin pasar por el filtro de la razón. Recién después de escribirla se preguntó por qué había ido a parar ahí, y admite que un proceso más analítico probablemente lo habría empujado hacia otro término. Pero la dejó, la sostuvo, porque le resultó visualmente llamativa y porque entendió que esa misma curiosidad era la que quería despertar en el público. Me gustó, me pareció que era divertido y que rompía un poco algunos moldes propios, resumió, con esa honestidad simple que a veces vale más que cualquier explicación teórica.
Sabe que los algoritmos de las plataformas de streaming no siempre miran con buenos ojos un título así, lo dice él mismo, y aun así lo sostuvo. El arte no se explica muchas veces, lanzó como cierre, y la frase me parece de esas que uno se anota en un papelito para volver a leer cuando alguien le pregunte por qué hace lo que hace.
Y acá me sale la opinión, inevitable, de alguien que sigue a este tipo desde hace años: lo más lindo de esta etapa de Abel no es tanto lo nuevo que pueda mostrar sino la decisión de volver a poner el cuerpo en escenarios de toda Argentina, sin atajos, y de animarse a defender una canción que se llama como una pastilla. En un país donde muchas veces se le pide a los artistas que sean previsibles, que no se salgan del libreto, que no incomoden a las plataformas, verlo elegir Ibuprofeno como título y sostenerlo es un pequeño acto de rebeldía que, a mí, me reconcilia con la música popular. Ojalá que en La Plaza de la Música, esa noche de noviembre, suene todo lo nuevo y también esa canción vieja que cada uno lleva adentro y todavía está esperando escuchar de nuevo.
