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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Carrie vuelve a la pantalla, pero esta vez el acoso no se queda en el patio de la escuela

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 9 d
Carrie vuelve a la pantalla, pero esta vez el acoso no se queda en el patio de la escuela

Hay algo que me sigue perturbando de la historia de Carrie White y que, cada vez que alguien la vuelve a contar, encuentra un rincón nuevo donde meterse. Esta vez, ese rincón se llama internet. Imaginen la escena: una chica que apenas pisa por primera vez una escuela pública después de haber vivido encerrada entre cuatro paredes, y que de un día para el otro descubre que tiene un poder que no sabe nombrar. Hasta ahí, la novela de Stephen King que se publicó en 1974. Pero ahora, a ese cóctel ya de por sí explosivo, le sumamos algo que en los años setenta no existía: la posibilidad de que la humillación te siga hasta la cama, te despierte con una notificación y se viralice antes de que alcances a entender qué pasó.

La nueva serie de ocho episodios, disponible en Prime Video desde el 7 de octubre, retoma esa premisa y la actualiza sin traicionarla. La adaptación lleva la firma de Mike Flanagan, que se acreditó como showrunner, guionista y productor ejecutivo —tarea que comparte con el propio King— y que además se sentó en la silla de director en cuatro de los capítulos. Si algo sabe Flanagan sobre meterse en el universo del escritor de Bangor, lo dejó claro y lo verificado en films como El juego de Gerald y Doctor Sueño, dos títulos donde ya demostró que entiende el costado más humano y menos efectista de la obra del autor.

El acoso se muda de la escuela a la nube

Para Summer H. Howell, la actriz canadiense de 22 años que se quedó con el papel después de un casting que reunió a más de 1500 postulantes, lo que cambia con esta vuelta de tuerca es justamente eso: el alcance de la agresión. En una charla con la prensa, Howell destacó que el componente digital modifica la geografía del hostigamiento porque los errores de la adolescencia hoy quedan registrados y se difunden, y eso convierte el sufrimiento en algo que ya no se puede dejar atrás al salir del edificio de la escuela. La actriz, que llegó a la audición sin haber leído el libro ni visto las versiones anteriores, contó que decidió mantener esa distancia a propósito, para no copiar gestos ajenos y para las ganas genuinas de su Carrie de asomarse al mundo y de probar suerte con el vínculo de otra persona.

“Para mí fue muy importante que la audiencia pudiera entender realmente las ganas que tiene Carrie de descubrir el mundo y de vincularse con otros. Y creo que la serie puede abrir conversaciones en las familias sobre el uso del teléfono y el acoso.”Summer H. Howell, actriz

Más espacio para la madre y para el living de la casa

Otro de los ejes que esta versión se permite desmenuzar —y que la novela original deja más sugerido— es la relación entre Carrie y su madre, Margaret. Samantha Sloyan, que se calza ese rol, contó que Flanagan tomó ese vínculo como punto de partida y que la extensión del formato serial le dio aire para recorrer a las dos mujeres con más detalle. Es que el libro de King, concentrado como está en el estallido final, deja poco margen para tantear qué pasa entre Carrie y Margaret un martes a la tarde, sin destrozos, sin público, solo las dos. La serie, en cambio, se da ese lujo: muestra cómo se cocina el miedo, cómo se aprende a desconfiar, cómo una madre que ella misma carga sus propios demonios le termina transmitiendo a la hija que el mundo de afuera es una amenaza.

Qué puede sumar el formato serie a una historia que ya se contó en cine

Yo que sigo estas adaptaciones desde la versión de 1976 —y que vi el remake de 2013 sin poder sacarme de la cabeza a Sissy Spacek— celebro que esta vez el relato tenga aire. Ocho episodios dan para conocer a Tommy como algo más que un galán de un acto, para humanizar a Sue antes del momento clave, para que Miss Desjardin deje de ser apenas una maestra de gimnasia y se convierta en una adulta que también se equivoca. Y sobre todo, para que la transformación final duela como tiene que doler, en lugar de resolverse en un último acto con un balde de sangre y un decorado en llamas. Si esta Carrie logra que algún padre o madre se siente con la palanca en la mano a hablar con la persona que tiene al lado sobre qué se sube y qué no se sube a una red, el Flanagan de la serie habrá hecho un trabajo que va bastante más allá de la pura adaptación. Vale la pena darse el tiempo de maratonearla.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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