Cinco décadas después, "Los demonios" vuelve entera y en alta definición: la pelea de Ken Russell contra la tijera
La versión definitiva de 114 minutos, que el director inglés armó en 2004 y restauraron en 4K, llega por primera vez a las salas españolas desde el 16 de octubre. Es la misma a la que el Vaticano le pidió que no se exhibiera y que durante más de cincuenta años solo podía verse recortada.
Imagine la escena: una sala oscura, butacas de madera, el ruido del proyector arrancando y, de pronto, dos horas menos dos minutos que durante más de medio siglo estuvieron prohibidos, escondidos en un rollo perdido en un archivo del Reino Unido. Eso es, ni más ni menos, lo que vuelve a las pantallas españolas con el estreno de "Los demonios", la película maldita de Ken Russell, ahora por fin completa, restaurada en 4K y con los 89 segundos que la tijera censora le arrancó hace más de cinco décadas restituidos en su lugar original.
Un convento del siglo XVII y una novela maldita
Para entender por qué "Los demonios" fue tan resistida conviene retroceder hasta 1634. En el convento de las ursulinas de Loudun, un pueblo del centro de Francia, varias monjas começaram a denunciar que estaban poseídas por el demonio. El dedo acusador apuntó a Urbain Grandier, el sacerdote del lugar, que terminó condenado por brujería y quemado vivo en la plaza pública. Aquel escándalo real es la semilla de la novela "Los demonios de Loudun", escrita por Aldous Huxley, el mismo autor de "Un mundo feliz", y del guion que Russell convirtió en una de las películas más extremas y polémicas del cine inglés de los años setenta.
Vanessa Redgrave, Oliver Reed y un rodaje bajo la mira
La película, protagonizada por una Vanessa Redgrave extraordinaria y un Oliver Reed inolvidable, reconstruye el caso mezclando el rigor histórico con el desatado lenguaje visual que caracterizaba al director inglés. Pero a Russell la película le duró poco tranquila. En los años setenta, nada menos que 17 municipios británicos la prohibieron directamente y donde se pudo ver lo hizo bajo la calificación X, que en la época significaba "no apta para menores de dieciocho años"; Finlandia la mantuvo vedada hasta noviembre de 2001; y el Vaticano la condenó públicamente y pidió que se levantaran las funciones previstas en el Festival de Cine de Venecia.
Los 89 segundos que estaban escondidos
"Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película", me parece importante reproducir lo que dijo al respecto el crítico cinematográfico Mark Kermode, que conocía personalmente al director. La frase condensa lo que fue aquella pelea silenciosa: durante décadas circularon dos copias recortadas, una británica de 111 minutos y otra estadounidense de apenas 108, y en ambas faltaban escenas que Russell y su editor Michael Bradsell consideraban centrales. Recién en 2004 el director pudo armar su versión definitiva, de 114 minutos, que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres. La posta para encontrar el metraje perdido la tomó el propio Kermode, que rastreó los 89 segundos de la discordia con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes. Lo hallaron en un rollo catalogado, con una ironía que también es argentina, como "C Cut 89": el mismo material que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme.
Lo que vuelve a las pantallas
Desde el 16 de octubre, los cines españoles programan esa versión completa restaurada en 4K que Russell soñó y que, en vida, apenas pudo mostrar en una función única. Quien quiera entender por qué fue una de las obras más perseguidas de la historia del cine tiene ahora la oportunidad de verla entera por primera vez en una sala, con la imagen y el sonido reconstituidos como el director los pensó.
“Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado.”Ken Russell
Me permito cerrar con una opinión que es también una confesión: cada vez que una película prohibida vuelve entera, como está pasando con "Los demonios", el cine recuerda algo que solemos olvidar, que muchas obras maestras llegan a nosotros rotas, y que volver a pegarlas, aunque tarde, es también un acto de justicia cultural. A Russell, que murió en 2011 sin ver su película tal cual la soñó, le debemos al menos esta función completa. Y a quienes amamos el cine, este reencuentro es de esos que no nos podemos perder.
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