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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Coágulos en las venas: por qué el cuerpo a veces se pasa de rosca y cómo reconocerlo antes de que sea tarde

Dolor en una pierna, hinchazón repentina o un cambio en el color de la piel pueden ser la primera pista de una trombosis. Hay etapas de la vida —como el embarazo, el posparto o ciertos tratamientos hormonales— en las que el riesgo crece. La consulta a tiempo, dicen los especialistas, sigue marcando la diferencia entre un susto controlado y una emergencia.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 37 min
Coágulos en las venas: por qué el cuerpo a veces se pasa de rosca y cómo reconocerlo antes de que sea tarde

Son las siete de la tarde en un consultorio del centro porteño y la señora Marta, de 54 años, llega con la cara desencajada. Hace tres días le empezó un dolor raro en la pantorrilla derecha, primero lo pensó en una contractura del gimnasio, después en una mala pisada, pero hoy se le hinchó la pierna entera y la notó más caliente que la otra. Cuando se sacó la media y vio que la piel estaba como enrojecida y tirante, decidió venir. Todavía no lo sabe, pero está haciendo exactamente lo que hay que hacer: no quedarse en casa esperando a ver si se pasa sola. Esa consulta, en ese momento, es la diferencia entre un cuadro tratable y una complicación que nadie quiere.

Qué pasa cuando la sangre decide coagularse donde no debe

La trombosis venosa profunda, explican los especialistas, se produce cuando se forma un coágulo dentro de una vena, casi siempre en las piernas. Si ese coágulo se queda quieto puede generar dolor e hinchazón, pero el verdadero problema aparece cuando un fragmento se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta los pulmones. Ahí lo que se conoce como embolia pulmonar, una urgencia médica que puede ser fatal y que requiere atención inmediata, no mañana ni pasado mañana, sino en ese momento. Por eso insistimos tanto en escuchar las señales que el cuerpo viene mandando y que muchas veces tapamos con un “no será nada”.

Las cuatro pistas que el cuerpo deja en la pierna

El cardiólogo preventivo Francesco Lo Monaco, al que suelo consultar para este tipo de temas, me suele repetir lo mismo cada vez que lo llamo: la gente llega tarde porque no sabe qué mirar. Por eso me gusta dejar por escrito las cuatro señales físicas que él identifica como las más frecuentes a la hora de sospechar un coágulo en una pierna: dolor o sensibilidad, sobre todo en la pantorrilla o en el muslo, muchas veces parecido a un calambre que no se afloja; hinchazón de toda la pierna o solo de una zona, que puede aparecer de un día para el otro; cambios en el color de la piel, que se ve roja, azulada o más oscura de lo normal; y sensación de calor localizada, como si esa parte estuviera “encendida”. Ninguno de estos síntomas confirma nada por sí solo, advierte Lo Monaco, pero todos justifican una consulta médica para descartarlo, sobre todo si aparecen juntos.

Cuándo hay que llamar a emergencias sin dudar

Ahora bien, si el coágulo ya se desprendió y llegó a los pulmones, el cuadro cambia de manera radical y el tiempo pasa a ser un enemigo directo. Lo Monaco es categórico en esto: ante dificultad respiratoria súbita, dolor en el pecho que se intensifica al respirar hondo, tos con sangre o un episodio de pérdida del conocimiento, no hay que esperar a que se autorresponda, hay que llamar a emergencias de inmediato. Es de esos casos en los que la prudencia hogareña puede costar una vida, y en los que el sistema de salud, con todas sus que le conocemos, está pensado justamente para actuar en minutos.

Quiénes tienen más chances de que les toque

Lo Monaco insiste en algo que a mí, como ciudadana de a pie, me parece clave: la prevención empieza por entender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien. Y los riesgos no son fijos a lo largo de la vida, cambian con las etapas, con los tratamientos y hasta con la cantidad de horas que pasamos sentados. Los factores que más pesan, según lo que repasa el especialista, son los siguientes:

  • Haber tenido un coágulo con anterioridad, porque la historia personal es el predictor más fuerte.
  • Tener antecedentes familiares o condiciones hereditarias como la trombofilia, que es una predisposición genética a coagular de más.
  • Fumar, ya que el tabaco altera la pared de los vasos y la forma en que la sangre circula.
  • Pasar períodos prolongados con movilidad reducida, ya sea por un viaje largo en micro o avión, por una internación o por una cirugía, porque la sangre que se queda quieta tiende a coagularse.
  • Convivir con enfermedades como diabetes, insuficiencia cardíaca o cáncer, que modifican el equilibrio interno del organismo.

Las mujeres: tres momentos de la vida que merecen doble atención

Hay un capítulo aparte que Lo Monaco siempre destaca cuando habla de coágulos y que me parece importante traer a esta nota porque toca de lleno la vida cotidiana de millones de mujeres. El primero es el uso de anticonceptivos hormonales con estrógeno, que se asocia a un incremento del riesgo, aunque para la mayoría de las mujeres que los toman ese riesgo sigue siendo bajo. El segundo es el embarazo y, sobre todo, el posparto, un período de vulnerabilidad especial porque el propio organismo activa mecanismos para evitar el sangrado excesivo durante el parto, y esa misma maquinaria que protege a la mamá puede pasarse de rosca y favorecer la formación de coágulos. El tercero es la terapia hormonal que se usa para aliviar los síntomas de la menopausia, que también puede elevar el riesgo cuando incluye estrógeno. Saber en cuál de estos momentos uno está, coinciden los especialistas, es tan importante como conocer la presión o el colesterol.

“La prevención comienza por comprender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien.”Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo

Vuelvo a la sala de espera donde empecé esta nota. A Marta, mientras la enfermera le toma los signos vitales, todavía le tiemblan las manos, pero respira tranquila: hizo la consulta a tiempo. En estos temas, me lo repito cada vez que me toca escribir, no hay un solo superhéroe que nos salve, sino decisiones chicas y cotidianas, como sacarse la media y mirarse la pierna, como contarle al médico lo que nos pasa sin sentir que exageramos, como no postergar una consulta por miedo a molestar. La trombosis, coinciden los especialistas que consulté, es una afección potencialmente mortal pero profundamente prevenible, y esa combinación de palabras no es un eslogan, es literalmente el ABC del cuidado de la sangre que todos llevamos dentro.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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