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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Corazón: cinco creencias arraigadas que la evidencia se encarga de desarmar, según un especialista de Cleveland Clinic

Las enfermedades cardiovasculares lideran las causas de muerte en el mundo, y aun así siguen vigentes ideas equivocadas que retrasan diagnósticos. El cardiólogo Luke Laffin repasó los mitos más frecuentes y dejó recomendaciones concretas para cada caso.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 37 d
Corazón: cinco creencias arraigadas que la evidencia se encarga de desarmar, según un especialista de Cleveland Clinic

Las enfermedades cardiovasculares dejaron 19,8 millones de muertes en el mundo durante 2022, equivalentes al 32 por ciento del total global, según la Organización Mundial de la Salud, y sin embargo todavía circulan con fuerza creencias que llevan a muchas personas a llegar tarde a la consulta. Yo lo resumo así: mientras la evidencia avanza, los prejuicios se quedan quietos en la puerta del consultorio, y esa brecha es la que preocupa a los especialistas. Uno de ellos, el cardiólogo Luke Laffin, de Cleveland Clinic, se tomó el trabajo de repasar los cinco errores más comunes y explicar, con datos, qué corresponde hacer en cada situación.

La conversación con Laffin arranca en un punto incómodo: la idea de que el corazón es un asunto de hombres y de adultos mayores es una de las dos suposiciones que más retrasan diagnósticos, especialmente en mujeres, que suelen postergar sus controles frente a otras responsabilidades cotidianas. "El corazón no discrimina por sexo", sostuvo el especialista, y recordó que las mujeres atraviesan factores de riesgo propios, como la menopausia, el uso de anticonceptivos orales y ciertas complicaciones durante el embarazo, que merecen seguimiento médico específico y no quedar libradas al olvido.

Cinco mitos que conviene dejar de repetir

  • Mito uno, el sexo: las mujeres también están expuestas y tienen riesgos particulares ligados a la menopausia, los anticonceptivos orales y las complicaciones del embarazo; la recomendación es conversar los factores personales con el médico de cabecera y, si hace falta, pedir derivación a cardiología.
  • Mito dos, la edad: las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar a los 20, 30 o 40 años, muchas veces sin síntomas, sobre todo cuando hay predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión, por lo que los análisis de sangre y los chequeos regulares no deberían esperar a los 50.
  • Mito tres, los antecedentes familiares: aumentan el riesgo, pero no lo vuelven inevitable, y se pueden atenuar con alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el alcohol; cuando los cambios de hábito no alcanzan, existen medicamentos seguros para controlar la presión y el colesterol.
  • Mito cuatro, sentirse bien: la enfermedad coronaria avanza de forma lenta y silenciosa, y la hipertensión y el colesterol elevado suelen no dar síntomas, de modo que el primer aviso puede ser un infarto o un accidente cerebrovascular, algo que vuelve clave la consulta anual con el médico de atención primaria y los análisis periódicos.
  • Mito cinco, el deterioro inevitable: la idea de que el declive del corazón es un destino fijo es, según Laffin, uno de los errores más persistentes y de los más fáciles de desmontar con controles a tiempo y hábitos sostenidos.

Yo vuelvo a la escena inicial y me quedo pensando en lo repetido del mensaje: la sensación de bienestar no es un certificado de salud cardiovascular, y la edad ni el sexo son escudos reales frente a un infarto. Por eso, antes de cerrar esta nota, vale la pena quedarse con la idea más fuerte que dejó Luke Laffin en Cleveland: el corazón se cuida con información confiable, con consultas que no se postergan y con hábitos que se sostienen en el tiempo, que es, en definitiva, lo que separa a la prevención de la sorpresa.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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