Cruce a Chile desde Neuquén: cómo quedan los horarios en los cuatro pasos fronterizos tras el cambio de hora
Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma atienden con cronogramas diferenciados a partir del sábado 5 de septiembre. La diferencia con el país vecino obliga a recalcular los tiempos de viaje.
Son las cinco de la tarde de un sábado cualquiera en la zona cordillerana neuquina y, mientras del lado argentino los relojes marcan una hora, del lado chileno ya van a marcar otra. Esa diferencia, que suele pasar inadvertida en la vida cotidiana, se vuelve clave cuando alguien se acerca a uno de los pasos internacionales que cruzan la cordillera. Desde la medianoche del sábado 5 de septiembre rige el horario de verano en Chile y los cuatro pasos que conectan la provincia de Neuquén con el país vecino ajustaron sus franjas de atención al público, algo que no es menor para quienes tenían planeado meterse en la montaña en los próximos días.
La modificación responde a una decisión que Chile adoptó hace más de cinco décadas y que, pese a su origen de emergencia, terminó convirtiéndose en política de Estado: el adelanto de los relojes durante los meses de mayor luz solar. Te lo cuento en detalle más adelante, pero antes vale la pena repasar lo concreto: los nuevos horarios que ya rigen en cada uno de los pasos.
Los horarios actualizados, paso por paso
- Mamuil Malal: atiende de 8 a 19 horas tanto para egresos hacia Chile como para ingresos a la Argentina.
- Hua Hum: funciona de 8 a 19 horas en ambos sentidos.
- Pino Hachado: los egresos hacia Chile van de 8 a 19 horas; los ingresos a la Argentina se extienden hasta las 20 horas.
- Icalma: comparte el mismo esquema que Pino Hachado, con salida chilena hasta las 19 e ingreso argentino hasta las 20.
Como se ve, la diferencia es sutil pero importante. En los pasos del sur provincial, Pino Hachado e Icalma, queda una hora más de margen para quienes vuelven del lado chileno, lo que puede salvar a más de un viajero que se entretuvo en territorio trasandino. En cambio, en Mamuil Malal y Hua Hum, los dos pasos más utilizados por quienes viajan a ciudades chilenas como Temuco o Valdivia, el cierre es parejo para los dos sentidos, así que conviene no confiarse con el regreso.
Desde la Jefatura de Gabinete neuquina, tal como me confiaron fuentes del área, recomendaron organizar el recorrido con tiempo y, sobre todo, tener muy presente la hora de cierre de cada paso. Lo que suele pasar, y lo escuché de varios gendarmes que trabajan en la zona, es que el turista calcula bien la ida pero se olvida del regreso: arranca tarde desde un centro de esquí, se distrae con una parada en el camino y termina llegando a la barrera cuando ya bajaron la barrera. Literalmente. Ahí no queda otra que esperar hasta el día siguiente, con todo lo que eso implica en pleno septiembre, cuando el frío y la nieve ya empiezan a hacer de las suyas en los tramos de altura.
Por qué Chile cambia la hora cada septiembre
Detrás de este ajuste fronterizo hay una historia que vale la pena recordar. En 1968, una sequía severa golpeó al país trasandino y obligó a las autoridades a racionar la energía eléctrica. Como salida de emergencia, se decidió adelantar los relojes una hora para aprovechar al máximo la luz natural y reducir el consumo en las horas pico. Lo que nació como un parche terminó funcionando tan bien que se volvió permanente y, con el correr de los años, se fue ajustando hasta quedar en el esquema actual: horario de verano entre octubre y marzo, con excepción de algunas regiones extremas del norte y del sur del país vecino donde la medida no aplica por sus particularidades geográficas.
Este año, el salto se produjo a la medianoche del sábado 5 de septiembre, lo que generó esa diferencia horaria que ahora impacta de lleno en los pasos fronterizos neuquinos. Y la diferencia se va a sostener durante varios meses, así que más vale anotarla bien en la agenda antes de subir al auto.
Por las dudas, y para no volver a la escena del viajero varado en la barrera, me parece prudente recordar lo que recomiendan desde Vialidad Nacional y los organismos de turismo chaque vez que arranca la temporada cordillerana: antes de salir, consultar el estado de las rutas y el pronóstico meteorológico. La nieve y el hielo aparecen rápido en los tramos de montaña, y septiembre es justamente el mes en que las primeras tormentas importantes suelen dejar complicaciones en caminos como la ruta 40 o la ruta 231, que son las vías de acceso a varios de estos pasos.
Yo, que cubrí más de una temporada invernal en esta zona, te lo digo con conocimiento de causa: la mejor manera de disfrutar la cordillera es tomándosela con paciencia, saliendo temprano y regresando con margen. La montaña no perdona a los apurados. Y ahora, con los horarios ajustados, el margen es todavía más justo que antes.
