Cuando los remedios vencidos terminan en la vereda: Neuquén sale a buscar la basura equivocada
Un operativo municipal retiró medicamentos vencidos encontrados en tachos del centro neuquino y volvió a poner sobre la mesa una pregunta simple y a la vez postergada: a dónde los llevamos cuando ya no sirven. La respuesta está en una red de farmacias que los recibe sin cargo y los manda a un horno pirolítico.
En la esquina de San Martín con Chubut, esta semana, dos personas con chalecos fluorescentes se inclinan sobre un tacho de basura y revuelven bolsas a mano. Buscan algo puntual: blisters, frascos, cajitas con la fecha ya vencida. No es una escena de película, es el trabajo cotidiano del área de Residuos Especiales de Neuquén, que detectó medicamentos vencidos mezclados con residuos comunes en contenedores del centro y decidió retirarlos antes de que siguieran ahí, a la vista de cualquiera que pasara por la calle.
Lo que hallaron fue, según relataron desde la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección, un lote de remedios en distintos estados que terminaron en la vía pública, probablemente descartados por vecinos que no sabían dónde depositarlos o que eligieron el camino más corto: la bolsa de residuos y, después, la esquina. Los productos fueron retirados junto con personal de la empresa Baasa y trasladados para su tratamiento como residuos patógenos, con incineración final en un horno pirolítico.
El circuito que el municipio quiere recordar
Porque existe, y es gratuito. La Municipalidad de Neuquén mantiene desde hace años un programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos que funciona en farmacias adheridas de la ciudad. La mecánica es directa: el vecino lleva el remedio que ya no usa o que está vencido a cualquiera de esos establecimientos, lo deposita en los contenedores rojos especialmente habilitados para ese fin, y se retira sin pagar nada. La farmacia se encarga después de derivarlos al circuito formal.
- No tirar medicamentos vencidos a la bolsa de basura domiciliaria.
- No abandonarlos en tachos o contenedores de la vía pública.
- Llevarlos a las farmacias adheridas al programa municipal de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos.
- Depositararlos en los contenedores rojos identificados para tal fin, sin mezclarlos con otros residuos.
- Consultar en la farmacia más cercana si está adherida al sistema, ya que la adhesión es voluntaria.
La insistencia del municipio no es caprichosa. Desde el área ambiental explicaron a este portal que dejar medicamentos en lugares accesibles de la calle puede exponer a quienes pasan por allí, y mencionaron dos riesgos concretos: por un lado, que alguien los manipule o los ingiera por accidente, una posibilidad que crece cuando hay niños o animales dando vueltas por la vereda; por el otro, el impacto ambiental de descartar sustancias que necesitan un tratamiento específico fuera del circuito previsto. Sumado a eso, la comuna recordó que arrojar residuos en la vía pública está prohibido y que cada tipo de descarte tiene su canal habilitado, una lógica que en el papel es simple pero que en la práctica se choca con la costumbre.
Vuelvo a la esquina de San Martín con Chubut, donde empezó esta nota. Los tachos ya están vacíos y los medicamentos, fuera de la calle. Queda, como siempre, la parte más difícil: que la decisión se tome en cada cocina de cada vecino, en ese momento en que uno revisa el botiquín, encuentra un blíster que ya no sirve y tiene que decidir dónde lo manda. La respuesta, para Neuquén, está a la vuelta, en la farmacia de la esquina, en un contenedor rojo que espera sin cobrar un peso.
