Cuti apareció cuando la noche se cerraba: cabezazo salvador del Atlético en Vitoria
El conjunto de Simeone ganó 2-1 en Mendizorroza con un gol de Cristian Romero a dos minutos del final. Julián Álvarez, otra vez decisivo desde el banco, fue el motor del triunfo.
Levantó la ceja, se peinó el gesto con la palma y volvió a marcar. Cuti Romero, el central que llegó para hablar con los pies, volvió a hablar con la cabeza. A los 88 minutos, cuando Mendizorroza ya se relamía con el empate, el cordobés se filtró como un tercer delantero y empujó de testa un centro de Álex Baena. Gol del 2-1. Gol del Atlético. Gol del silencio en Vitoria.
El Colchonero se trajo tres puntos de oro en un partido incómodo, típico de los que se juegan en canchas donde la pelota cuesta que entre. Lo hizo en la octava fecha de La Liga y, de yapa, se acomodó como único escolta del líder, con dos puntos de distancia.
Un primer tiempo de ida y vuelta
El arranque fue visitante. Alejandro Grimaldo, a los 33, abrió el marcador tras una combinación dentro del área con Jonathan David y un remate que el arquero ni vio venir. Parecía todo controlado para el Rojo, pero Alavés no es de los equipos que se desarman. Sobre el cierre del primer tiempo, Robin Le Normand cometió penal sobre Toni Martínez y Lucas Boyé lo cambió por gol en el sexto minuto adicionado. 1-1 y a los vestuarios con bronca del banco colchonero.
La mano del Cholo y el partido que cambió Álvarez
Simeone leyó el partido y metió mano. Adentro Julián Álvarez y Baena, afuera David y Lookman. La Araña entró encendida, como suele hacerlo cuando lo llaman desde el banco. A los 16 del complemento se llevó una patada durísima de Ángel Pérez, el lateral local. El árbitro había sacado amarilla, fue al VAR, corrigió y le mostró la roja directa. Diez el Alavés, uno más el Atlético.
- Álvarez se hizo cargo del tiro libre y la pelota besó el poste derecho. Casi gol, aviso serio.
- Con uno más, Atlético se plantó en campo rival pero chocó contra un bloque bajo que no se rompía.
- Alavés intentó salir de contra y estuvo cerca de dar el segundo golpe.
El cierre a la altura de un central con alma de nueve
Ahí apareció Cuti. El que tiene que marcar centrales, se proyectó como si jugara de nueve. Centro de Baena, anticipo en el segundo palo y cabezazo letal. Dos minutos después el árbitro pitó el final y el Atlético se volvió a Madrid con todo. Me quedo con esa imagen: un defensor definiendo como delantero, la postal de un equipo que no se rinde nunca.
El martes que viene, en el Metropolitano, aparece el Manchester United por la Champions. Ahí, otra prueba de fuego para el Cholo, para Cuti y para una Araña que ya le cambia la cara al equipo cada vez que pisa la cancha. Yo ya tengo mi entrada lista. Como aquella vez en el Calderón, cuando el equipo lo ganaba sobre la hora y la tribuna se caía: esto es el Atlético, muchachos. Y esto recién empieza.
