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Sábado, 17 de octubre de 2026
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De la caja de zapatos al celular: cómo salvar esas fotos que la abuela guardó como oro

Sin escáner, sin equipos raros y sin volverte loco: el paso a paso para pasar esos álbumes amarillentos al teléfono sin perder ni una fecha ni una dedicatoria. Spoiler: el verdadero truco está en lo que casi nadie hace después.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 1 h
De la caja de zapatos al celular: cómo salvar esas fotos que la abuela guardó como oro

¿A quién no le pasó de abrir una caja de zapatos y encontrar un tesoro? Fotos de un casamiento en los 80, la primera comunión del tío, las vacaciones en Mar del Plata con el Fiat 600. Todo ahí, esperando. El problema es que el tiempo no perdona: el papel se pone amarillento, las fundas plásticas se pegan y, un día, abrís la caja y la imagen se parte en dos. La buena noticia es que salvar esas fotos no requiere ni un escáner de esos enormes ni un curso de fotografía. Basta con el celular que ya tenés en el bolsillo y un poco de paciencia. La mala: el paso que casi nadie hace es el que de verdad las protege. Pero vamos por partes.

¿Por dónde empiezo si tengo un álbum entero?

Tranquilo, no intentes digitalizar todo de golpe. El consejo más sensato es arrancar con un lote chico: diez o veinte fotos de un mismo evento. Por ejemplo, las del cumpleaños de 15 de tu hermana, las del viaje de egresados a Bariloche o las de aquella Navidad en casa de los abuelos. Si te mandás toda la colección de una, te vas a frustrar y lo vas a dejar a medias. Mejor aprender con poco y después ir por más.

¿Y si no tengo escáner? El celular alcanza, pero con algunos trucos

Acá viene lo interesante. La cámara del teléfono sirve, y mucho. Eso sí: hay que usarla bien. Apoyá la foto sobre la mesa, asegurate de que la luz sea pareja (una ventana de día es ideal, nada de lámpara directa que genera brillos) y evitá que tu propia sombra tape la imagen. Después recortás los bordes con cualquier editor. Muchos celulares traen herramientas de escaneo de fábrica: en iPhone aparecen en la app Notas o en Archivos; en Android las encontrás en la cámara misma, en Google Drive o en Files de Google. Funcionan bien con documentos, pero ojo: con fotos viejas, sobre todo si tienen ese brillo plástico típico de los álbumes de los 80, el resultado puede dejar mucho que desear.

¿Y si la foto está pegada al álbum o tiene plástico con reflejos?

Si la funda plástica se puede sacar sin romper nada, sacala. Si está pegada como con engrudo, dejala así y, si la imagen tiene valor de documento histórico (imaginá una de 1940, por ejemplo), consultá a un restaurador antes de meterla en un escáner casero. Y un dato que se nos olvida siempre: fotografiá también el reverso. Las dedicatorias a mano, las fechas escritas con birome e incluso las manchas de café son parte de la historia. Muchas veces esa data del dorso es la única forma de saber quién aparece en la foto o cuándo se sacó.

El paso que casi nadie hace: respaldar de verdad

Acá está el verdadero meollo del asunto. De nada sirve pasarte una tarde entera digitalizando 200 fotos si después las perdés por un descuido. Hay que guardar todo en un servicio en la nube (Google Photos, iCloud, OneDrive, el que te pinte) y, además, mantener una copia adicional en otro lado: un disco externo, una memoria USB, lo que sea. ¿Por qué dos? Porque si borrás sin querer una foto del celular y tenés la sincronización automática activada, también se borró de la nube. Y ahí sí, chau archivo familiar. Organizá las carpetas con nombres que sirvan ("Casamiento tía Marta 1978" o "Vacaciones en Carlos Paz 1992") y, si podés, anotá en una nota los nombres de las personas que aparecen y el lugar. Esa información que parece obvia hoy, en veinte años va a ser oro puro y nadie la va a poder reconstruir. Veremos si las próximas generaciones agradecen el laburo o si, directamente, les da igual. Pero mientras tanto, más vale prevenir.

EL
Ezequiel LamasTecnología

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