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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Desempleo, pobreza y consumo: tres indicadores que marcan el pulso de la economía doméstica

El INDEC reportó 1,73 millones de desocupados y 15,5 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, mientras la confianza del consumidor mostró una mejora acotada en septiembre.

Por Marcela YapuraEconomía · · hace 1 d
Desempleo, pobreza y consumo: tres indicadores que marcan el pulso de la economía doméstica

La economía argentina atraviesa un tramo del año en el que los principales indicadores sociales muestran deterioro, aun cuando algunos relevamientos privados comienzan a registrar señales mixtas en las expectativas de los hogares. Vamos a los números oficiales difundidos por el INDEC: la tasa de desocupación se ubicó en el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, con 1,73 millones de personas sin empleo en todo el país. De forma paralela, la pobreza trepó al 32,3% en el primer semestre, lo que representa 15,5 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza y un salto de 4,1 puntos porcentuales respecto al 28,2% registrado en el segundo semestre de 2025 (INDEC).

La comparación con el año anterior deja en evidencia la profundidad del cuadro. En apenas doce meses, la cantidad de personas bajo la línea de pobreza pasó de representar poco más de un cuarto de la población a superar el tercio, una variación que impacta de manera directa sobre el consumo masivo, la cobranza de cuotas y la capacidad de ahorro de las familias de ingresos medios y bajos.

La actividad económica se contrajo y la confianza mejoró, pero con matices

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el INDEC reflejó en julio una baja mensual del 2,9% y una caída interanual del 1,4%, una señal que suele anticipar mayor presión sobre el empleo formal en los meses siguientes. En ese contexto, el Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella subió un 2,4% en septiembre y alcanzó los 41,2 puntos, cortando dos meses consecutivos de bajas y acumulando una mejora interanual del 3,4%.

  • La confianza creció con fuerza en el interior del país (5,23%) y en el Gran Buenos Aires (3,33%).
  • En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, retrocedió 6,78%, el peor desempeño regional.
  • Los hogares de menores ingresos lideraron la suba, con un alza del 12,33%, atribuida a mejoras en asignaciones y en el empleo informal.
  • Los sectores de mayores ingresos mostraron una caída del 4,07%, golpeados por el ajuste de tarifas.
  • La predisposición a comprar bienes durables (heladeras, lavarropas, televisores) retrocedió 3,4% en el mes, según el mismo relevamiento de la UTDT.

El cuadro se completa con otro indicador elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que mide el clima de incertidumbre entre usuarios de redes sociales y medios digitales. En septiembre ese índice llegó a 63,4 puntos, el máximo del año, y entre las preocupaciones más mencionadas se ubicaron el trabajo, con el 20,7% de las menciones, seguido por la inflación, con el 18%, una combinación que ilustra el peso que ambas variables tienen en la conversación económica cotidiana.

En síntesis, la fotografía de fin de tercer trimestre combina más desocupados, más pobres y menos actividad que un año atrás, con un consumidor que muestra una tibia recomposición de expectativas, pero que a la hora de abrir la billetera para adquirir un electrodoméstico sigue postergando la decisión por las tasas de interés elevadas y la pérdida de poder adquisitivo. El indicador a seguir en las próximas semanas será la evolución de los salarios formales frente a la inflación de octubre, ya que de ese cruce depende si la recuperación de la confianza logrará trasladarse al consumo masivo o si permanecerá acotada a los estratos de menores ingresos, donde la suba responde en buena medida a mejoras en transferencias y no a una recomposición genuina del ingreso.

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