Después de siete torneos a la deriva, el Turco volvió a ganar en la noche inaugural
Argentino de Junín se sacó una mochila de encima en el Fortín de las Morochas, le ganó 79 a 68 a Ferro y rompió una racha de seis temporadas sin festejar en el debut de la Liga Nacional.
Joaquín Fernández tomó la pelota, se tomó un segundo, y la mandó a guardar con esa muñeca que no perdona. La primera bomba de la noche fue una declaración de intenciones. El Turco de Junín arrancó la Liga Nacional 2026/27 como hacía siete años que no arrancaba: ganando. Y vaya si se notó.
El 79 a 68 sobre Ferro en el Fortín de las Morochas no fue solo un debut con festejo. Fue cortar una sequía que ya empezaba a picar. Porque uno se acostumbra a esperar, claro. A mirar la tabla con la paciencia del que sabe que el primer triunfo llega, pero nunca en la fecha uno. Esta vez llegó. Y eso, en una liga tan pareja, vale oro.
La espera que se terminó
Para encontrar la última vez que el Turco había ganado en su estreno había que retroceder hasta la Liga 2019/20, aquella que quedó inconclusa por todos sabemos qué. Aquella noche, con Matías Huarte como DT y 24 puntos del Pájaro Marín, le ganó 77 a 72 a Regatas en Corrientes. Después, seis temporadas de arrancar a los tumbos.
- En la 2020/21 y la 2021/22, el primer éxito llegó en la cuarta fecha, contra Obras (84-83) e Hispano (74-55).
- En la 2022/23 alcanzó el segundo partido, frente a Comunicaciones por 76 a 71.
- En la 2023/24 hubo que esperar al séptimo compromiso, un 81 a 66 sobre Peñarol.
- En la 2024/25, con Diego Camún como interino tras la salida de Julián Pagura, la victoria inaugural se hizo rogar hasta el partido once: un 61 a 60 agónico contra Boca.
- En la 2025/26 recién festejó en la sexta jornada, con un ajustado 89 a 87 sobre Oberá.
Once partidos. Seis. Cuatro. Dos. Y ahora, uno. La curva se dio vuelta. Y eso que enfrente estaba el Verdolaga, un rival de esos que no te regalan nada en Caballito ni en Junín. Pero esta vez el Turco no necesitó pedirle permiso al calendario.
Los números de la noche
Fernández fue la brújula del Turco con 16 puntos. Detrás aparecieron Santiago Pérez, con 12, y Dylan Smith, con 11. No fue una sola mano: fue un equipo que repartió responsabilidades en un debut donde ganar te cambia la cara para todo el resto de la semana. Once puntos de ventaja final que se festejan con un café en el centro de Junín, con el pecho inflado y la mochila vacía.
Yo me acuerdo de la última vez que entré al Fortín de las Morochas. Esa mezcla de pintura celeste descascarada, el piso que cruje y una hinchada que se hace sentir sin necesidad de bombos. Mañana, cuando vuelva a sonar la pelota ahí, va a sonar con otra energía. Eso lo sé yo, y lo sabe cualquiera que haya pisado una cancha de barrio en este país.
El próximo partido del Turco será el compromiso que ya tiene en el horizonte el equipo de Junín, con la mochila al fin vacía y la Liga todavía como una página entera en blanco por escribir. Ganar el primero siempre fue lo más difícil. Ya está.
