Dinosaurios en la vereda de casa: la apuesta de Abrams que no pudo con Parque Jurásico
El productor reconoce que su película de ciencia ficción con Ewan McGregor y Anne Hathaway quedó a mitad de camino en la taquilla global y explica por qué cree que la diferencia con la franquicia de Spielberg está en los suburbios y no en la isla.
Imaginate la escena: una calle arbolada de un barrio residencial norteamericano, con sus casas prolijas, sus cercos blancos, el sonido lejano de una cortadora de césped y, de pronto, la sombra de un tiranosaurio cruzando el cielo mientras un nene espera el colectivo escolar. Esa imagen, la de los dinosaurios conviviendo con la rutina más doméstica que existe, fue la gran apuesta de El final de Oak Street, la película que David Robert Mitchell dirigió con producción de J.J. Abrams a través de Bad Robot. La idea, en teoría, era irresistible: meter la ciencia ficción de supervivencia adentro de un barrio de familia, con piletas de lona, heladeros ambulantes y swings en los patios. En la práctica, los números del verano fueron bastante menos felices de lo que esperaban sus creadores.
La película llegó a las salas con un presupuesto estimado de 80 millones de dólares y cerró su paso por la taquilla mundial con unos 89 millones recaudados. Es decir: quedó prácticamente empatada con lo que costó, un resultado magro para un estreno de verano pensado como propuesta original de género. Y, claro, enseguida apareció la comparación inevitable con Parque Jurásico, esa franquicia que lleva décadas marcando el pulso de cualquier película con dinosaurios.
La palabra de Abrams: suburbios contra selva
En una de las entrevistas previas al estreno, J.J. Abrams se sentó a explicar por qué, a su entender, no es justo medir a El final de Oak Street con la regla de Jurassic. La diferencia, según el productor, no pasa solo por el reparto (acá están Ewan McGregor y Anne Hathaway, dos nombres que arrastran público por sí solos), sino por la decisión estética y narrativa que tomó Mitchell desde la dirección.
“Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana (columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares) con los dinosaurios.”J.J. Abrams
Para Abrams, ese contraste deliberado entre lo más ordinario de la vida estadounidense y lo más extraordinario que imaginarse puede es el verdadero ADN del film. Y lo defiende como una decisión de autor, no como un accidente creativo.
- La ambientación se corre de la isla exótica y selvática para instalarse en barrios residenciales reconocibles.
- La amenaza convive con íconos de la vida cotidiana familiar: patios, piletas de lona, heladeros, colectivos escolares.
- La propuesta apunta a la yuxtaposición entre lo doméstico y lo monstruoso, en lugar de la aventura de exploración.
- Abrams la presenta como una historia original, distinta de la escala épica que el público ya conoce de la saga.
Originalidad y taquilla: un debate que sigue abierto
El propio Abrams reconoció el elefante en la sala cuando aseguró que la gente está deseando ver historias nuevas y originales, y que, para él, el atractivo innegable de la película es justamente que se desarrolla en barrios donde cualquiera podría vivir. También se permitió un gesto de confianza: quienes se hayan emocionado con los trailers van a encontrar que la película cumple lo que promete. Mientras tanto, McGregor y Hathaway habían contado en declaraciones previas que el desenlace que llegó a las salas reemplazó a un final más oscuro que se manejó durante el desarrollo del guion.
Me quedo pensando en algo que, creo, nos toca de cerca a los que vamos al cine buscando algo distinto. La idea de encontrar un tiranosaurio entre los arbustos del jardín del vecino tiene, sobre el papel, una potencia enorme, casi de cuento de chicos con el que uno se crió. Pero los 89 millones de recaudación mundial sugieren que, esta vez, al público masivo no le alcanzó con la novedad de la ambientación para apartarse del Parque Jurásico que ya tiene en la cabeza. Y uno se pregunta si el problema fue de marketing, de timing veraniego o de que la franquicia de Spielberg ya ocupa ese lugar tan grande en el imaginario colectivo que cualquier dinosaurio que no viva en una isla suena, de entrada, un poco fuera de lugar. ¿A vos qué te hubiera hecho falta para ir al cine a verla: un trailer distinto, un director más reconocido, o directamente que no hubiera comparación posible con Jurassic? Te leo, como siempre, en los comentarios.
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