El 20 de octubre, día del pediatra: las consultas que ya nadie se atreve a resolver solo en casa
Fiebre, golpes, selectividad alimentaria, pantallas y bullying concentran las dudas más recurrentes que las familias llevan al consultorio, en una fecha que recuerda los 114 años de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Son las nueve de la mañana del lunes y la guardia pediátrica del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez empieza a poblarse de familias con chicos en brazos, libretas sanitarias en la mano y la misma expresión de agotamiento que suele aparecer cuando un adulto no sabe bien qué hacer con un cuerpo chico que le preocupa; en el mostrador, una médica de unos cuarenta años recibe a una madre que pregunta si los 38,5 de su hijo de dos años son demasiados, mientras otra mujer pide que la orienten sobre un golpe en la frente que se le vio cada vez peor durante la noche, y un padre se acerca con un papelito donde apuntó la pregunta que hace meses lo desvela, porque su nena de cinco ya se resiste a probar bocado y él siente que las peleas en la mesa le están arruinando la vida familiar; cada uno de esos pedidos de ayuda resume, de algún modo, las consultas que según la Sociedad Argentina de Pediatría llegan una y otra vez a los consultorios del país, y que este 20 de octubre vuelven a quedar en primer plano cuando se celebra el Día Nacional de la Pediatría, una efeméride que desde 1973 recuerda la fundación de la SAP ocurrida en 1911 y que pone el foco en esa figura muchas veces callada que acompaña el crecimiento de los chicos desde los primeros días hasta la adolescencia.
La fiebre, los golpes y la tos: qué mirar antes de mirar el termómetro
La médica pediatra Lucía Ferraro, que atiende en un centro de salud de la ciudad de Buenos Aires, reconoce que la fiebre es prácticamente la vedette de las consultas durante todo el año, no solo en invierno, porque en cuanto un chico se prende fuego las familias entran en pánico y muchas veces concurren a la guardia antes de tiempo, aunque ella prefiere poner el acento en otra parte: lo que importa no es el número del termómetro, insiste la especialista en diálogo con este portal, sino el estado general del niño y la causa del cuadro, porque hay chicos que con 38 grados están jugando en el piso y otros que con 37,8 se prenden del cuello de la madre y no quieren soltar; por eso en los bebés más chiquitos, o cuando aparece decaimiento marcado, dificultad para respirar, llanto inconsolable o manchas en la piel, la atención médica no puede esperar, del mismo modo que los golpes en la cabeza exigen una consulta sin demora si hay pérdida de conocimiento aunque sea breve, vómitos que se repiten, dolor de cada vez mayor intensidad, alteraciones de conducta o una somnolencia que no es la habitual del chico, como señala el documento de recomendaciones que la SAP actualiza periódicamente.
Con la tos y los vómitos pasa algo parecido, porque los pediatras suelen advertir que la automedicación no es una buena aliada en pediatría y que combinar jarabes o comprimidos con componentes similares puede terminar sumando riesgos en lugar de soluciones, algo que en el consultorio de Ferraro aparece sobre todo cuando las familias llegan con la bolsa llena de pastillas que compraron en la farmacia a instancias de una conocida o de una receta vista en un grupo de WhatsApp, y que en muchos casos ni siquiera estaban indicadas para el cuadro que tenía el chico.
"No come nada": cuando la selectividad es pasajera y cuándo no
El clásico "no come nada" que se repite de generación en generación es otra de las frases más escuchadas en los consultorios pediátricos, y la propia SAP suele aclarar que el apetito cambia con la edad, con el crecimiento y con el estado de ánimo o de salud del chico, de manera que lo que a veces parece una negativa caprichosa en realidad es una selectividad transitoria que se resuelve sola con paciencia; sin embargo, agregan los especialistas, hay situaciones donde la consulta sí hace la diferencia, sobre todo cuando se prolonga en el tiempo, cuando el chico empieza a perder peso, cuando la familia termina comiendo toda alrededor de un solo menú o cuando la pelea en la mesa se convirtió en el momento más difícil del día para todos, y en esos casos el pediatra puede orientar cambios concretos en la rutina, en la oferta de alimentos y en la forma de sentarse a comer, en lugar de caer en la trampa de forzar la ingesta o de administrar suplementos sin supervisión.
Pantallas, sueño y bullying: los temas que se metieron en el consultorio
A ese listado clásico de consultas se le sumó en los últimos años el capítulo que antes parecía patrimonio de los grandes y que hoy atraviesa a los chicos desde la sala de espera hasta el patio de la escuela: el uso de pantallas, la calidad del sueño, el lugar del juego y las rutinas del hogar aparecen cada vez con más frecuencia en las entrevistas con los pediatras, y en diálogo con este medio la pediatra Sofía Méndez, que trabaja en un hospital público de la provincia de Buenos Aires, contó que muchas familias llegan derivadas por los propios docentes porque ven a los nenes cansados, irritables o con dificultades para prestar atención en clase, y que detrás de esos síntomas a veces se esconde un exceso de pantallas que reemplaza horas de sueño, de movimiento o de conversación con los adultos de la casa.
La SAP también encendió una alerta específica sobre el bullying y el ciberbullying, dos fenómenos que lejos de quedarse en el patio de la escuela hoy se prolongan en chats, redes sociales y videojuegos durante toda la jornada, y que muchas veces se manifiestan en el cuerpo con cansancio persistente, dolor abdominal recurrente, alteraciones del sueño y cambios de ánimo que las familias no siempre vinculan con el acoso, porque todavía cuesta distinguir entre una pelea pasajera y una situación sostenida en el tiempo; la propia entidad suele marcar tres características para diferenciar el acoso de un conflicto aislado, que son la intención clara de causar daño, la repetición de las acciones hostiles en el tiempo y el desequilibrio de poder entre los involucrados, y aunque esa descripción parece lejana también ayuda a pensar las cosas que pasan adentro de la propia casa, sobre todo cuando un hermano mayor somete a uno menor o cuando un grupo familiar ejerce burlas constantes que dejan huellas en la autoestima.
A la salida del consultorio, después de que le controlaran la fiebre y le explicaran que un cuadro viral puede extenderse varios días sin que eso sea señal de gravedad, la madre que llegó a las nueve de la mañana se cruza con el padre del nena que no quería comer y se quedan conversando unos minutos en el pasillo, como les pasa seguido en las guardias pediátricas del país: dos adultos que comparten la sensación de que criar no es tarea sencilla, y que este 20 de octubre vuelven a celebrar, acaso sin saberlo, los 114 años de una sociedad médica que sigue empeñada en acompañarlos, consulta a consulta, en ese oficio enorme de hacer crecer a un hijo.
