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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El boom del magnesio para dormir: por qué se multiplican las ventas y por qué la ciencia todavía no lo respalda

Las ventas de suplementos de magnesio crecieron un 17% en 2025, muy por encima del 5% que registró la melatonina, pero los especialistas en sueño insisten en que la evidencia sobre su efecto como inductor del descanso sigue siendo limitada y, en muchos casos, contradictoria.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 43 d
El boom del magnesio para dormir: por qué se multiplican las ventas y por qué la ciencia todavía no lo respalda

Son las diez de la noche en un departamento del barrio de Belgrano y Carolina, treinta y ocho años, contadora y madre de dos chicos, revuelve la alacena buscando una caja de cápsulas de glicinato de magnesio que le recomendó una amiga del gimnasio, mientras su pareja ya se durmió en el sillón mirando una serie; Carolina lleva semanas arrastrando un cansancio que no se explica y, después de leer varios comentarios en redes sociales y mirar videos en los que descreadores y usuarios describen un sueño más profundo y sin la resaca que deja la melatonina, decidió probar por su cuenta antes de volver a la guardia, y esa escena, multiplicada por miles de argentinos que llegan al final del día con la pantalla llena de testimonios, es la postal que retrata el fenómeno que puso al magnesio en el centro de la conversación sobre el descanso durante 2025.

Según la consultora de mercado NBJ, las ventas de suplementos de magnesio vinculados al sueño treparon alrededor del 17% en lo que va del año, muy por encima del incremento cercano al 5% que mostró la melatonina, un mercado que en el mismo período rozó los 800 millones de dólares a nivel global; los números, de todos modos, no cuentan toda la historia, porque detrás de ese crecimiento hay una mezcla de recomendaciones virales, promesas de influencers y una idea instalada de que se trata de un mineral noble, natural y casi sin riesgos, lo que empuja a consumidores como Carolina a sumarlo a la rutina nocturna sin demasiada consulta profesional.

Qué dice la ciencia y por qué los especialistas piden cautela

El magnesio es un nutriente esencial que el cuerpo necesita para regular la presión arterial, el azúcar en sangre y el funcionamiento de los nervios y los músculos, y una de las hipótesis que circulan en la literatura científica sugiere que participa en la producción de ciertos neurotransmisores asociados a la calma y a la relajación muscular, condiciones que en teoría favorecen el dormir; sin embargo, cuando se baja del plano general y se entra en el terreno específico del magnesio como inductor del sueño, la cantidad y la calidad de los estudios disponibles se vuelven, en el mejor de los casos, modestas, y los especialistas que se dedican a investigar el descanso piden tomar con pinzas las promesas que abundan en las redes.

  • Un ensayo clínico publicado en 2025 dividió a 155 adultos con problemas de insomnio en dos grupos: uno recibió 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse y el otro un placebo; el grupo que tomó el suplemento mostró mejoras en sus síntomas, aunque los propios investigadores las calificaron de modestas.
  • Un trabajo de 2021 siguió durante veinte años a casi 4.000 personas y observó que quienes consumían más magnesio, ya fuera a través de alimentos o de suplementos, dormían más horas y con mejor calidad, pero el beneficio desapareció al analizar solamente a los participantes que tenían depresión, y el estudio no pudo probar una relación de causa y efecto.
  • Una revisión de nueve investigaciones publicada en 2022 concluyó que, si bien algunos trabajos muestran una asociación entre el magnesio y un mejor dormir, los ensayos clínicos aleatorios arrojaron resultados dispares, lo que impide sacar conclusiones firmes.

Para dimensionar el estado del conocimiento, vale la pena escuchar al doctor Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health, que sintetizó la cuestión con una frase que se volvió referencia entre sus colegas: la exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva, y la frase, que él repite cada vez que un paciente llega al consultorio con la bolsa del suplemento debajo del brazo, sintetiza lo que la mayoría de los investigadores del sueño vienen señalando hace rato, incluso en el caso de la melatonina, una molécula mucho más estudiada y con indicaciones precisas.

Melatonina, magnesio y la pregunta que se hacen los argentinos

Sobre la melatonina, el propio Kansagra aclara que la evidencia que la respalda es más sólida cuando se trata de trastornos del ritmo circadiano y de desfase horario, es decir, de situaciones puntuales en las que el reloj biológico se desajusta, y no tanto para usarla todas las noches como si fuera una pastilla para dormir; aun así, la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan de manera rutinaria, y muchos menos al magnesio, sobre el que pesan dudas de dosis, de forma química y de poblaciones estudiadas, de modo que la decisión de sumarlo a la mesa de luz, como quiere hacer Carolina esta noche en su departamento de Belgrano, sigue siendo una decisión personal que conviene charlar con un profesional antes de convertirla en costumbre.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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