El Caballo Rampante se quedó con Austin a pura suerte: así se le escapó el Toyota en la última curva
Fuoco, Molina y Nielsen aprovecharon la rotura del líder cuando faltaban quince minutos y le dieron a Ferrari un triunfo que no venía en los planes.
Lo vi desde la tribuna, con el térmico apretado entre las manos, y todavía me cuesta creer lo que pasó en Austin. El Toyota 7 venía haciendo la carrera perfecta: ritmo parejo, paradas limpias, pilotos que no metían la rueda ni en un charco. Y cuando faltaban nada más que quince minutos para el final, se rompió la dirección hidráulica. Nick de Vries tomó la curva nineteen del Circuito de las Américas y el auto no obedeció. Siguió de largo, volvió a boxes y el equipo de Conway, De Vries y Kobayashi se quedó con las manos vacías y la cara larga.
Ahí, en esa curva traicionera, el Ferrari número 50 de AF Corse pasó a la punta y no la soltó más. Antonio Fuoco, Miguel Molina y Nicklas Nielsen completaron 167 vueltas, algo más de 920 kilómetros sobre los 5.513 metros del trazado texano. Nielsen fue el que se subió al último turno y el que terminó cruzando la bandera a cuadros con el Cavallino Rampante de punta a punta. Para Ferrari fue un regreso esperado: hacía más de un año que no festejaba en lo más alto del podio en la categoría Hypercar del Mundial de Resistencia.
Una carrera con más leaders que una elección
Lo que se vio en Austin fue un baile de líderes que dejó a cualquiera mareado. Las dos primeras horas las manejó el otro Ferrari, el 51 de Pier Guidi, Calado y Giovinazzi. Después saltó a la punta el Cadillac de Bamber, Bourdais y Aitken. Más tarde el Toyota, hasta que la dirección dijo basta. También comandaron en distintos tramos el BMW de Magnussen, Marciello y Vanthoor y el Alpine de Da Costa, Milesi y Habsburg.
El Alpine terminó cruzando segundo bajo la luz de los reflectores, pero la alegría le duró poco: los comisarios de la FIA le aplicaron cinco segundos de penalización por una infracción en una parada en boxes. Cayó al tercer puesto y el Cadillac, que venía detrás, se acomodó en el podio al lado de la Ferrari.
La tarde amarga de Pechito López
El que se fue con gusto a nada fue José María López. El cordobés compartía el Lexus de Akmodis ASP Team con Petru Umbrarescu y Clemens Schmid. Cuando le tocó su turno, sobre el final, el auto le perdió adherencia en una curva, se le cruzó y pegó el trompo. Perdió una vuelta respecto al grupo de adelante y cayó del décimo al decimotercer puesto. Una lástima para un piloto que siempre muestra chapa.
Lo que dejó la jornada
- Ferrari 50 volvió a ganar en Hypercar después de más de un año.
- El Toyota 7, líder hasta los últimos quince minutos, abandonó por falla en la dirección hidráulica.
- El Alpine terminó segundo en pista pero fue sancionado con cinco segundos y bajó al tercer lugar.
- Cadillac completó el podio.
- José María López (Lexus) terminó 13.° tras un trompo en el cierre.
- En LMGT3 ganó The Heart of Racing con Aston Martin, en su país.
La próxima parada del Mundial de Resistencia será en el circuito de Fuji, Japón, entre el 25 y el 27 de septiembre. Ahí se verá si Ferrari sostiene este envión o si Toyota, que en Austin se quedó con la cara larga, vuelve a poner las cosas en su lugar.
