Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El hechizo de las Owen sigue abierto: por qué Prácticamente magia 2 deja la puerta entreabierta a una tercera parte

La secuela con Nicole Kidman y Sandra Bullock resolvió la amenaza del villano y una maldición familiar, pero varios arcos —el de Gillian, el despertar mágico de las más jóvenes y el destino del negocio— quedaron picando.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 31 d
El hechizo de las Owen sigue abierto: por qué Prácticamente magia 2 deja la puerta entreabierta a una tercera parte

Volví a sentarme frente al sillón con la expectativa intacta de quien guarda en la memoria una cinta de video gastada de tanto verla, y la pantalla me devolvió a esas hermanas Owen que crecieron con nosotros a fines de los noventa. La sala de estar de la isla de Nantucket volvió a encenderse con su luz amarillenta, con esa cocina que siempre parece tener un caldero burbujeando de fondo y con el sonido inconfundible de las olas contra el muelle. Prácticamente magia 2 llega como una reunión postergada casi tres décadas, y lo primero que uno siente al reencontrarse con Sally y Gillian Owens interpretadas por Sandra Bullock y Nicole Kidman es que el tiempo, en el universo de las brujas, pasa de una manera extraña: los rostros cambian, pero la mirada sigue siendo la misma.

La película retoma la historia en un punto de tensión concreto: la familia enfrenta la irrupción de Tom Bailey, un pariente lejano que, según cuenta la propia trama, no tiene un gramo de magia en las venas pero igual se anima a buscar el libro de hechizos para arreglar asuntos personales. El plan de Tom, que es de esosvillanos que aparecen con más ambición que potencia, no prospera, y las Owen lo terminan neutralizando con un conjuro colectivo en el que, por primera vez, casi toda la casa trabaja junta. Es un momento que los guionistas usan para mostrar que la hermandad, en esta familia, no es solo un lazo de sangre sino una herramienta de defensa.

Massachusetts y el peso del sacrificio

En paralelo a ese enfrentamiento, la trama se corre a Massachusetts, donde se cocina la decisión más pesada de toda la película. Frances descubre que para romper la maldición que pesa sobre las mujeres Owen —esa condena terrible que dice que los hombres que aman están destinados a morir—, no queda más camino que un sacrificio personal. Lo hace. Y el costo abre el camino para que Gideon, el novio de Kylie que llevaba un tramo largo en coma, despierte. Es el corazón dramático de la entrega, y el lugar donde la película se anima a jugarse por un tono que deja de ser ligero para entrar en el terreno del duelo y la reparación.

A partir de ahí, el clima vira hacia la reconstrucción. Las dos jóvenes de la familia empiezan a desarrollar sus propios poderes, Kylie se casa con Gideon y Sally retoma su vida amorosa al lado de Ian, un personaje nuevo que aparece en esta parte y que funciona, básicamente, como una brisa fresca en una casa históricamente atravesada por la soledad sentimental. La película cierra sin escena poscréditos, una decisión llamativa en la época de los guiños al futuro, y que habla de cierta confianza del estudio en que la palabra final pueda decirse sin un anzuelo extra.

  • El arco de Gillian Owens no termina de cerrarse y queda como el hilo más claramente abierto hacia una posible tercera entrega.
  • Las integrantes más jóvenes de la familia apenas comienzan a explorar su herencia mágica, sin mostrar todavía qué tipo de brujas serán.
  • El destino del negocio familiar —la tienda de velas, pócimas y objetos varios que es el sello visual de las Owen— no queda definido.
  • La maldición se rompe, pero las consecuencias emocionales del sacrificio de Frances quedan para ser exploradas.
  • No hay escena poscréditos, lo que vuelve al cierre más emocional que argumental.

Una franquicia que vuelve gracias al streaming

Hay un dato de contexto que ayuda a entender por qué este regreso tiene la forma que tiene. La primera entrega, que se estrenó en 1998, encontró en los últimos años una segunda vida en plataformas de streaming, donde una generación que no había nacido cuando la vio descubrió la historia y la hizo propia. Ese fenómeno, que las majors llaman reviviscencia por algoritmos y que en la práctica significa que una tiktoker puede hacer más por el destino de una película que una campaña de marketing de los noventa, es el que justifica que hoy estemos hablando de una secuela con sus estrellas originales. Pero también condiciona la expectativa: ya no se trata de cerrar una historia para un público que la vio una vez en el cine, sino de alimentar una saga para un público que la descubrió en una lista de reproducción y la maratoneó tres veces en una semana.

Y acá es donde, si me permiten la opinión, aparece la pregunta de fondo que deja la película dando vueltas. ¿Hacía falta una tercera parte para terminar de cerrar esos arcos o el final tal como está alcanza y se planta? Mi lectura, después de pensarlo un rato, es que Prácticamente magia 2 funciona mejor como una película que se atreve a dejar cosas abiertas que como una saga que se estira por contrato. Pero también reconozco que me quedé con ganas de saber qué hace Gillian con su vida ahora que la casa familiar no necesita tanto su contención, y qué van a hacer las más jóvenes con una herencia recién descubierta que todavía no saben si quieren llevar adelante. Si el estudio decide volver a abrir esa puerta, la verdad es que el material está. Y esta vez, con la primera entrega convertida en objeto de culto millennial y zennial, el público también.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

Te puede interesar