El Lobo arrancó la defensa con una sonrisa y el Granate todavía busca su forma
Gimnasia de Comodoro Rivadavia venció 92-74 a Lanús en el debut de la Liga Nacional 2026/27, con un primer tiempo demoledor y un Chacón de 28 puntos. El local reaccionó tarde y ahora apunta a Oberá.
Lo vi entrar al Rotili con esa postura de veterano: hombros relajados, manos en la cintura, la pelota picando como si no le pesara. Marcos Chacón, la gran figura de la noche, arrancó el partido como quien ya lo jugó cien veces. Y vaya si lo jugó. El Lobo de Comodoro abrió la defensa del título en la Liga Nacional 2026/27 con una victoria 92-74 sobre Lanús, que volvía a la máxima categoría después de una década en el llano.
Chacón terminó con 28 puntos y fue el máximo anotador del encuentro. Lo escoltaron Gino Balbo, con 15, y Carlos Rivero, con 13. Emiliano Toretta y Martiniano Dato aportaron 8 cada uno para completar una noche en la que el equipo de Pablo Favarel pasó por encima al local durante tres cuartos y recién sintió el sofocón cuando el rival se soltó.
Un primer tiempo para enmarcar
El Lobo ganó el primer parcial 26-12 y repitió los 26 puntos en el segundo, frente a 15 del Granate. Al descanso largo la ventaja ya era de 25 tantos, construida con defensa, circulación y una mano caliente desde el perímetro. Catorce triples sobre 29 intentos, un 48%, hablan de una noche inspirada más que de casualidad.
El despertar del Granate
El tercer cuarto fue otra vez para la visita, 21-18, pero en el último Lanús pisó el acelerador y se quedó con el parcial 29-19. Martín Franchino, el capitán, firmó 23 puntos. Lo siguieron Christian James con 17, Junior Merchant con 11 y Melvin Johnson con 10. La reacción llegó, sí, pero demasiado tarde: la diferencia inicial era ya una losa.
- Sostener el volumen ofensivo: el Lobo mostró que puede anotar con varias manos y debe evitar depender solo de Chacón cuando el rival ajuste la marca.
- Mantener la intensidad defensiva de los primeros tres cuartos, que fue la base del triunfo y la razón por la que Lanús nunca pudo meterse de verdad.
- Cuidar la mano perimetral: un 48% en triples no se repite todas las noches, pero la mecánica de tiro ya está aceitada.
- Para el Granate, encontrar regularidad durante todo el partido. La reacción del cierre debe ser el punto de partida, no el final.
- Frenar las pérdidas y mejorar la defensa de los primeros minutos: arrancó con un 12-26 que lo dejó corriendo desde atrás durante todo el encuentro.
- Ajustar la lectura de Favarel sobre los ajustes rivales: la visita ganó cómodo pero los equipos van a estudiar cómo atacar a un equipo campeón.
Antes del partido hubo plaquetas al campeón y a los protagonistas del ascenso del Granate, y un pasillo de homenaje para los de Comodoro. Detalles de esos que no abundan y que a mí, confieso, me erizan la piel. Esas cosas que uno se cruza cuando va a la cancha y que después recuerda más que algún triple.
Lo que viene ahora es justo: Lanús recibe el 9 de octubre a Oberá Tenis Club, otra vez en casa, con la chance de mostrar que el último cuarto del debut no fue un espejismo. Y el Lobo sigue la gira: visita al Milrayitas en Mar del Plata. Yo, por mí, ya sé a qué cancha me voy el finde. Pero esa es otra historia.
