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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Nole se chocó en Shanghái y ahora la clasificación a Turín se juega a una carta

Hurkacz lo barrió en sets corridos y dejó a Djokovic con el camino estrecho hacia el Masters de fin de año. A los 39, el serbio necesita un golpe de efecto en París para meterse entre los ocho.

Por Rodrigo AparicioDeportes · · hace 6 d
El Nole se chocó en Shanghái y ahora la clasificación a Turín se juega a una carta

Lo vi a Djokovic mil veces y siempre me llamó la atención ese gesto de secarse la cara con la toalla antes de empezar el set. Esta vez no estaba. El serbio entró a la cancha del Masters 1000 de Shanghái con la frente baja y se fue sin respuestas. Hubert Hurkacz, el polaco gigante, le ganó 6-4 y 6-3 en poco más de una hora y media y lo mandó a casa en primera ronda.

El envión de Pekín duró lo que duran los fuegos de artificio

Días atrás el Nole había levantado el ATP 500 de Beijing, su título número 102 y el duodécimo en suelo chino. Un número que abruma a cualquiera, pero que esta vez no le alcanzó para sostener el nivel. Hurkacz le rompió el ritmo con un servicio pesado, lo corrió de lado a lado y no le dio aire. Djokovic se lo quedó mirando, incómodo, tocándose el cuerpo como pidiendo explicaciones a sus propias piernas.

La carrera hacia Turín, cada vez más complicada

  • Zverev y Alcaraz ya tienen el boleto a las ATP Finals asegurado.
  • Djokovic quedó afuera del top eight momentáneo y depende de lo que pase en París-Bercy, el último Masters 1000 del año, que arranca a principios de noviembre.
  • El sistema suma puntos durante toda la temporada y los ocho mejores del año juegan el Torneo de Maestros.
  • A los 39 años, los problemas físicos se repiten y la regularidad ya no es la misma de antes.

El escenario es así de simple y de cruel: si quiere estar en las Finales, le toca ganar en la capital francesa. No sirve un buen partido ni una semifinal: necesita levantar el trofeo o, como mínimo, colarse entre los cuatro mejores y que los de arriba se caigan. Difícil. No imposible, pero difícil.

A mí me pasa cada vez que voy a la cancha y veo a un grande del deporte que ya está grande: una parte quiere que gane siempre, y la otra entiende que el reloj no se frena. Djokovic lo sabe mejor que nadie. Por eso sigue, por eso gana títulos a los 39 y por eso se banca una derrota así sin tirar la toalla. Lo que viene es París, y después, Turín. Si es que llega.

RA

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