El platense mandó en el choque de argentinos y ya está en la segunda semana del US Open
Tomás Etcheverry se quedó con el cruce ante Mariano Navone en sets corridos y metió a un argentino en octavos de final. La diferencia física fue clave: el de La Plata llegó con más aire que su rival, que arrastraba casi tres horas extra en el cuerpo.
El festejo lo dijo todo. Etcheverry levantó el puño, miró al público y se soltó. Del otro lado de la red, Navone juntó las pelotas y se fue masticando silencio. El platense lo había goleado en el duelo de argentinos: 6-4, 6-4 y 6-3 en dos horas y 27 minutos. Sin dramatismos, sin quintaesencias. Ganó el que mejor estaba.
Porque a esta altura del torneo las piernas pesan más que la muñeca. Navone llegaba al cruce con la mochila cargada: victorias sobre Djokovic y Berrettini, y casi tres horas más de tenis en el cuerpo. Etcheverry, en cambio, había resuelto sus partidos sin desgastar un set. Cuando se vieron cara a cara, esa diferencia se notó desde el primer games.
La paciencia como bandera
“No es fácil jugar contra un amigo. Es una partida de ajedrez. Sin paciencia no le ganás.”Tomás Etcheverry
La frase del platense resume lo que pasó en la cancha. Navone es rápido, sólido desde el fondo y especialista en alargar los puntos. Para doblegarlo hay que bancarse el ritmo y esperar el momento. Etcheverry lo esperó. Y cuando llegó, lo facturó.
Para el nacido en La Plata, el pase a octavos no es cualquier cosa: es su segunda segunda semana en un Grand Slam, la primera desde Roland Garros 2023. Sabía que esta vez podía llegar con el tanque lleno. Lo asumió y lo cumplió.
- Etcheverry venía sin ceder sets en lo que va del torneo.
- Navone acumulaba casi tres horas más de juego por sus victorias previas ante Djokovic y Berrettini.
- En octavos lo espera el ganador del cruce entre Mérida y Michelsen.
- Francisco Cerúndolo juega el sábado ante Taylor Fritz, el local finalista del último US Open.
Ahora viene lo lindo. ¿Puede Etcheverry sostener este nivel y meterse en cuartos? El cuadro le abre una chance real. Pero antes, queda una cita pendiente en Nueva York: che, el sábado Cerúndolo se mide con Fritz. Y desde el banco de los argentinos, hay que mirar. Porque cuando hay uno en segunda semana, siempre aparece la ilusión de que haya dos.
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