El salario argentino no llega a cubrir el mes: dos de cada tres hogares se quedan sin plata antes del día 20
Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra que la mayoría de los argentinos agota sus ingresos durante la tercera semana y recurre al crédito para sobrevivir hasta fin de mes. La clase baja y los menores de 40 son los más golpeados. Solo uno de cada diez logra ahorrar.
El ingreso mensual de la mayoría de los hogares argentinos resulta insuficiente para cubrir los gastos de todo el mes y el desfasaje se produce, en promedio, antes del día 20. El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, relevado en septiembre, arroja una fotografía implacable: dos de cada tres personas consultadas agotan su dinero disponible mucho antes de que termine el mes, apenas uno de cada tres llega con algún margen al cierre y solo uno de cada diez consigue ahorrar.
Vamos a los números, que son los que permiten dimensionar la situación con precisión. Del total de encuestados, el 66,7% se queda sin plata antes del día 20, el 33,3% llega al cierre del mes y apenas el 9,8% logra ahorrar. Comparado con un año atrás, la percepción de insuficiencia de ingresos se mantiene en niveles elevados: el 81,8% siente que sus ingresos no acompañaron a la inflación y, desde marzo, esa proporción nunca bajó del 81%, con un pico del 87,4% registrado en julio (Zentrix Consultora).
El crédito como puente, no como herramienta de inversión
El crédito dejó de ser un instrumento para comprar bienes durables y pasó a convertirse en el mecanismo habitual para atravesar las últimas semanas del mes. Del 56,2% de los encuestados que tomó deuda en los últimos seis meses, más de la mitad (55,1%) lo destinó a pagar alimentos o gastos de salud. Otro 21,3% lo usó para cancelar tarifas y servicios. Apenas el 11,8% pidió dinero prestado para adquirir bienes durables, una proporción que históricamente lideraba los motivos de endeudamiento de los hogares (Zentrix Consultora).
La brecha por nivel de ingresos
La situación varía de manera marcada según el estrato socioeconómico y la distancia entre los extremos resulta elocuente:
- Clase baja: el 59,6% ya no tiene dinero antes del día 15 y el 83,3% no supera el día 20. El 68,1% tomó deuda en el último semestre, dos de cada tres para cubrir necesidades esenciales, y la capacidad de ahorro es inferior al 1% (Zentrix Consultora).
- Clase media: el 51,4% se queda sin ingresos antes del fin de mes. Entre quienes se endeudaron, el motivo más frecuente fue pagar servicios (29%), una proporción más alta que en los otros dos estratos.
- Clase alta: solo el 20% llega sin dinero al cierre del mes y el 61,9% logra ahorrar. Cuando recurre al crédito, lo hace principalmente para comprar bienes durables (63,4% de los casos, Zentrix Consultora).
Los menores de 40, el segmento más presionado
Los jóvenes menores de 40 años concentran la mayor vulnerabilidad financiera del relevamiento. El 60,9% tomó deuda en los últimos seis meses, solo el 3% tiene capacidad de ahorro y el 72% no supera el día 20 con plata en el bolsillo (Zentrix Consultora). Sin reservas para hacer frente a imprevistos, cualquier gasto extraordinario termina transformándose en una nueva obligación.
Qué espera la población del Estado
Sobre el rol que debería asumir el Estado frente a la morosidad, el 67% de los consultados espera algún tipo de intervención. Entre quienes la promueven, la mayoría (61,3%) apunta a regular las condiciones de otorgamiento del crédito. Solo el 7,5% reclama una condonación de deudas, lo que sugiere que la demanda ciudadana se inclina más por reglas más claras que por soluciones de excepción (Zentrix Consultora).
El cuadro general describe una economía donde el salario pierde la pulseada contra los gastos recurrentes, el crédito se resignifica como herramienta de subsistencia y la capacidad de ahorro se vuelve un privilegio de los sectores de mayores ingresos. Marcela Yapura, Economía, cierra la nota con el indicador a seguir: la evolución mensual del Monitor de Zentrix sobre la proporción de hogares que no superan el día 20 sin plata, junto con la inflación acumulada, variables que permitirían medir si el desfasaje entre ingresos y gastos comienza a corregirse o se cronifica.
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