Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Deportes ›
Deportes /

El Torito de Plottier tiene un refuerzo impensado: un histórico de 49 años que vuelve por sus hijas

Mario Sepúlveda, cinco veces ascensorista a la Liga Nacional, dejó el retiro para jugar el Prefederal de Neuquén en Centro Español. La decisión la empujaron Juana y Charo, y la confirmó Naty. Una historia de amor por la camiseta, la familia y el básquet.

Por Rodrigo AparicioDeportes · · hace 45 d
El Torito de Plottier tiene un refuerzo impensado: un histórico de 49 años que vuelve por sus hijas

Me lo imagino entrando al gimnasio con la misma calma de siempre, trotando suave, tirando algún triple desde la línea de tiros libres. Y me lo imagino porque lo conozco. Mario Sepúlveda, el Flaco, el tipo que lleva cinco ascensos a la Liga Nacional colgados del lomo, va a volver a calzarse las zapatillas a los 49 años. Nada menos que en el Prefederal de Neuquén, defendiendo la camiseta del Torito de Plottier, ese Centro Español que ya es su casa.

Lo anunció él mismo, sin pompas, con la franqueza que lo caracteriza. Y dijo una frase que me sacó una sonrisa: "Fue sin querer queriendo". Después de colgar los botines en 2023, cuando terminó su paso por el Federal, el chaqueño de pura cepa (sí, chaqueño criado en Neuquén, para los que preguntan) empezó a pasarse por el club para no perder forma. Iba y venía del gym, sin constancia, hasta que un día se enganchó con los entrenamientos de la Sub 21 los lunes, miércoles y viernes. Y ahí se prendió la mecha otra vez.

La decisión que no fue una decisión

Porque claro, uno no vuelve a jugar al básquet a los 49 años por un arrebato. Lo que empujó a Sepúlveda fue algo mucho más fuerte que un capricho deportivo: la mirada de sus hijas. Juana, la mayor, tiene 17 y es futbolista en Talleres. Charo, la más chica, tiene 14 y juega al básquet en el mismo Centro Español. Las dos le venían pidiendo al papá que volviera a competir. Y cuando el Flaco les tiró la broma de que estaba pensando en regresar, se largaron a llorar de felicidad ahí nomás, en la mesa familiar, con Naty, su compañera de toda la vida, mirando la escena con los ojos húmedos.

“Cuando les dije en broma que volvía encontré en sus caras una felicidad que no lo podía creer. Se largaron a llorar de la felicidad.”Mario Sepúlveda

Esa imagen vale más que cualquier título, más que cualquier estadística. Un padre que ve a sus hijas romperse de alegría porque papá va a volver a tirar triples en una liga zonal. Eso no se compra con dinero ni se consigue con marketing. Eso se gana con años de pisar el parquet, de sudar la camiseta, de ser referente dentro y fuera de la cancha.

Cinco ascensos, el físico como límite y un Prefederal que lo espera

  • El chaqueño-neuquino atesora cinco ascensos a la Liga Nacional, una marca que lo coloca en un lugar de privilegio en la historia grande del básquet argentino.
  • En 2023 había decidido retirarse tras su paso por el Federal, pero la rutina con la Sub 21 le devolvió el ritmo competitivo.
  • Reconoce openly que el básquet evolucionó físicamente y que ahí estará su mayor déficit: la recuperación post partido.
  • Su objetivo no es pelear el ascenso sino disfrutar, competir y dejar todo en cada entrenamiento y en cada juego.
  • El próximo compromiso será dentro del Prefederal de Neuquén con la camiseta del Torito, que es, en definitiva, la del barrio, la de siempre.

Sepúlveda lo sabe. No se engaña. Dice con la misma claridad con la que tiraba el pick and roll en sus mejores años: "El básquet ha evolucionado mucho en la parte física, que es en la que más ventajas voy a dar, sobre todo en la recuperación después de jugar". Es honestidad pura. Pero también es cierto lo contrario: en lectura de juego, en experiencia, en manejar los tiempos de un partido, en hablarle al referí sin perder la calma, en dar el pase justo en el momento exacto, ahí el Flaco va a sacar ventajas que ningún juvenil de 22 puede igualar.

La pregunta que sobrevuela todo esto es la misma que se hace cualquier amante del deporte: ¿puede un tipo de casi 50 años aportar en serio en un torneo de ascenso, o esto es más una cuestión simbólica que competitiva? Yo creo, y lo digo con el corazón en la mano, que las dos cosas conviven. Y está bien que así sea. Que un veterano de la talla de Sepúlveda le prenda la mecha a un Prefederal neuquino es un golazo para la liga, para el club, para las pibas que miran a su papá desde la tribuna, y para todos los que entendemos que el deporte también se juega con el alma.

El próximo partido de Centro Español en el Prefederal de Neuquén va a tener, seguro, una fila de gente queriendo ver al Flaco con la número puesta otra vez. Y yo, si ando por la zona, me compro una entrada. Porque a veces las historias más lindas del deporte no se cocinan en la NBA ni en la Liga A, sino en una cancha de barrio, con un padre volviendo a jugar por la sonrisa de sus hijas. Vamos Torito.

RA

Te puede interesar