El Vasco y la duda que no deja dormir a la mitad de La Boca
Lo vi a Paredes en la práctica desde la tribuna del Flamengo y se nota: el pibe metió el turbo a la recuperación como si la final se jugara mañana. Desgarro de grado dos en el isquiotibial derecho hace once días, cuando el Xeneize visitaba a Instituto, y en lugar de quedarse en Buenos Aires haciendo kinesiología se subió al avión a Río con una venda elástica y la sonrisa de quien ya se siente listo.
Arruabarrena habló después del entrenamiento y no le sacó la incertidumbre al hincha. Dijo que el capitán trabajó casi a la par del grupo, pero tiró la frase que a mí, al menos, me dejó con la mosca detrás de la oreja: "Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos". Traducción: se define sobre la hora, con el termómetro y los papeles del médico en la mano.
Un nombre propio, un gesto y una decisión que pesa
Cuando le preguntaron por el esfuerzo del cinco para llegar a tiempo, el Vasco se limitó a una sonrisa cómplice: "Es Leandro". Dos palabras que dicen todo. El pibe dejó el alma en la recuperación, pero el técnico dejó en claro que el criterio va a ser colectivo, no sentimental. Si Paredes no está al ciento por ciento, no va a quemar el equipo por una sola pieza, por más capitán que sea.
“Habrá momentos para defender, para atacar; no vamos a salir a volvernos locos de entrada. El mensaje es tratar de arrancar ganando.”Rodolfo Arruabarrena
Esa declaración me hace acordar a las noches de Copa en la Bombonerita, cuando el equipo se paraba de contra y resolvía con el reloj en la mano. Arrua pide mesura para el Maracaná, no un arranque a lo loco, y sobre todo quiere que Boca mejore lo que mostró en la Bombonera, donde dejó la serie abierta y se trajo un resultado que obliga.
Lo que se juega el Xeneize este martes
El próximo partido es el que cuenta, y la decisión pasa por saber si Paredes aguanta el ritmo de una semifinal en el Maracaná o si Arrua prefiere reservarlo y meter a un reemplazante que banque los 90 minutos. Una cosa les digo: con el cinco o sin él, Boca va a tener que morder en cada pelota dividida. El Maracaná no espera.
