Emmanuel Carrère en Buenos Aires: una noche con casi mil lectores que quisieron escucharlo de cerca
El escritor francés llegó al país para presentar Koljós en el FILBA y colmó el auditorio de la Facultad de Derecho junto a Leila Guerriero. Por la mañana había pasado por Eterna Cadencia, en una jornada que dejó imágenes de filas y ovación.
Son casi las ocho de la noche del viernes 2 de octubre cuando el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires empieza a quedarse chico. La gente ocupa butacas, pasillos y escalinatas, y todavía hay quienes miran desde las puertas, resignados a escuchar de pie. Hace calor, hay murmullo bajo y una expectativa que se siente en el aire: el parisino Emmanuel Carrère, de 68 años, está por subir a un escenario porteño por primera vez en mucho tiempo, y casi mil lectores se dejaron caer en la cita.
Carrère llegó a la Argentina invitado por el Festival Internacional de Literatura, el FILBA, para presentar Koljós, su libro más reciente, publicado este año. Es el retorno del autor de El adversario a un género que le es propio: la narración de lo íntimo que termina hablando de todos. La charla, abierta al público, la condujo la periodista Leila Guerriero, una de las voces de referencia del periodismo narrativo latinoamericano, y la sala la colmó hasta el tope.
Una conversación sobre escribir lo que asusta
Carrère salió al escenario con una camisa a cuadros arremangada, una remera negra debajo y zapatillas, lejos del protocolo. Lo recibieron con una ovación que, según los que estaban, se pareció bastante a la de un recital. Y ahí, charlando con Guerriero, se puso a repasar su propio recorrido de los últimos años, incluida la parada más dolorosa.
Le preguntaron por El adversario, el libro en el que narró el caso de Jean-Claude Romand, aquel hombre que en 1993 mató a su esposa y a sus hijos para sostener una mentira construida durante décadas. Carrère contó que pasó dos años dando vueltas alrededor del proyecto sin poder escribirlo, y que la clave la encontró al asumir algo incómodo: una historia así de monstruosa tiene que ver, en algún punto, con casi todos nosotros. La frase la soltó mirando al público, y volvió a ser tema cuando describió su propia regla de oficio: a la hora de escribir, siempre hay que ir adonde uno no quiere ir.
- Un pase por sus primeras ficciones, escritas en lo que él mismo describió como un trance alucinatorio, y por el bloqueo creativo que le siguió.
- La biografía de Philip K. Dick que lo sacó de esa parálisis y le devolvió las ganas de escribir.
- El arco posterior, con títulos como De vidas ajenas, El Reino, Yoga y V13, hasta llegar a Koljós.
- Un cierre todavía abierto: Koljós cuenta su infancia y la vida de sus padres, ambos fallecidos en 2023 con pocos meses de diferencia.
Por la mañana de ese mismo viernes, el francés había pasado por la librería Eterna Cadencia, en el barrio de Palermo, para una conferencia de prensa con periodistas. Ahí se lo vio más contenido, con respuestas breves y un semblante afable. Entre las preguntas que le quedaron en el aire, una le permitió un guiño: el tema de la inteligencia artificial y la escritura. Carrère se salió con una de esas frases que ya están dando vueltas: dijo que tiene la suerte de ser demasiado viejo para que sea su problema. La respuesta arrancó algunas risas y se llevó aplausos.
“Tengo la suerte de ser demasiado viejo para que sea mi problema.”Emmanuel Carrère, durante la conferencia de prensa en Eterna Cadencia
La estadía de Carrère en Buenos Aires movilizó a una franja de lectores dispuesta a hacer cola, a mover turnos y a reorganizar la agenda para no perderse ninguna de sus apariciones. Para quienes no pudieron estar en el auditorio ni en la librería, sus libros siguen disponibles en ediciones de Anagrama en librerías de todo el país, y el Koljós ya está en las mesas de novedades. Yo, la verdad, salí de la Facultad de Derecho con la sensación de haber visto algo que no pasa tan seguido: un autor al que se lo espera con hambre, y que cuando aparece, en vez de defraudar, abre una puerta más.
