Felipe Fort se animó a cantar en cámara y le preguntó a su gente cómo seguir afinando la voz
El hijo de Ricardo Fort, que en marzo de 2025 debutó como modelo en un desfile montado en la línea H del subte porteño, ahora se prueba como cantante y guitarrista en sus historias de Instagram. Pidió recomendaciones y volvió a abrir la puerta a los consejos de quienes lo siguen desde hace años.
Me imagino la escena: un departamento cualquiera de Buenos Aires, la luz tibia de un atardecer que se cuela por la ventana, una guitarra acústica apoyada en el regazo y un pibe de 22 años que junta coraje, le da play a la cámara del celular y se tira a cantar. Esa es, más o menos, la postal que Felipe Fort eligió compartir esta semana con su comunidad de Instagram, en lo que él mismo presentó como su debut cantando frente a una pantalla. No es la primera vez que lo vemos animarse a algo nuevo en público, pero sí la primera vez que le pone la voz a un video.
Un debut con pedido de consejos incluido
En la historia que subió, el joven aparece interpretando una canción romántica mientras rasguea la guitarra. La elección del repertorio no fue casual: el tema habla de la cercanía y el cariño dentro de una relación amorosa, un universo que le permite mostrarse contenido sin tener que forzar registros que todavía no domina. Y él lo sabe. Por eso, al pie del video, escribió con una mezcla de modestia y expectativa: "Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Alguna recomendación, gente?". El mensaje fue directo, casi sin adornos, y dejó en claro que el objetivo no era lucirse sino abrirse a la devolución de su audiencia.
“Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Alguna recomendación, gente?”Felipe Fort, en sus historias de Instagram
Lo que más me llamó la atención es la honestidad del planteo. No estamos frente a un muchacho que pretende llegar y pegar un salto al estrellato musical de un día para el otro. Estamos frente a alguien que se sabe amateur, que se graba igual, y que en lugar de blindarse prefiere preguntar. Hay algo ahí, en ese gesto de pedir consejo en vez de mostrarse como si ya la tuviera re clara, que me resulta hasta entrañable. Sobre todo si uno piensa que detrás de cada historia hay miles de personas opinando, y no todas con la mejor onda.
La guitarra, una práctica que viene de antes
Esta no fue la primera vez que Felipe mostró su costado musical. En febrero de este año ya había publicado un video en el que se lo veía sentado con una guitarra eléctrica: primero ejecutaba un punteo y después se animaba con algunos acordes básicos. También en aquella oportunidad había cerrado la publicación con un "¿Algún consejo?" que parecía más un pedido de indicaciones para seguir aprendiendo que una consulta retórica. Lo que cambió entre aquel video y el actual es justamente la voz: lo que antes era un ejercicio instrumental ahora suma una interpretación cantada. Es, si se quiere, un paso lógico dentro de un proceso que él mismo se encarga de mostrar paso a paso.
Ese dato de marzo me sirve para poner en perspectiva lo que está pasando ahora. En aquella pasarela instalada dentro de los vagones del subte, Felipe se paró frente a un montón de desconocidos con otra vulnerabilidad: la del modelo primerizo. Lo hizo, se dejó ver, y ahora vuelve a repetir la fórmula, esta vez desde otro lugar. Como si cada experiencia artística fuera, para él, una excusa para mostrarse en proceso y no terminado. Y esa decisión, ojo, no es menor: en tiempos donde todos suben cosas a las redes mostrando únicamente la mejor cara, él elige exponer la curva de aprendizaje.
Me quedo, entonces, con una imagen simple: la de un pibe de 22 años, sentado con una guitarra, cantando por primera vez frente a una cámara y preguntándole a su gente cómo se hace para mejorar. No hay escándalo, no hay show, no hay promesa grandilocuente. Hay, en cambio, un pedido de ayuda genuino y la voluntad de bancarse los comentarios que vengan. Si tuviera que opinar, te digo que esa actitud, tan terrenal y tan poco épica, termina siendo más atractiva que cualquier debut reluciente. Porque, en el fondo, todos arrancamos preguntándole a alguien cómo se hace.
