Filmin abre la temporada de clásicos y hay perlitas para (re)descubrir a Dreyer, Kubrick y Coppola
Un juicio del siglo XV, el vértigo nuclear de la Guerra Fría y la saga de los Corleone son apenas la puerta de entrada a un catálogo que también pasa por Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino.
Uno entra al catálogo de Filmin con la sensación de estar abriendo el ropero de un cineclub porteño de los años setenta: un poco de polvo imaginario, olor a —perdón, a pochoclo— y la certeza de que del otro lado hay tesoros guardados. La plataforma acaba de reordenar su colección de clásicos y la selección se presenta como una invitación a recorrer el cine por realizadores, por géneros o, simplemente, por el capricho de quien quiera perderse una tarde. Tres películas funcionan como puerta de entrada ideal: La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino, tres títulos que cualquier cinéfilo mediano debería tener al menos vistos una vez en la vida, aunque sea para poder opinar con propiedad en la próxima sobremesa.
Tres clásicos para entrar en calor
La pasión de Juana de Arco es de esas películas que hay que ver al menos una vez en la vida, aunque sea para poder opinar con propiedad en la próxima sobremesa. Rodada en 1928 por el danés Carl Theodor Dreyer, es una experiencia casi hipnótica: la cámara se obsesiona con Maria Falconetti hasta el punto de que uno termina agotado de tanta emoción contenida. El juicio a Juana funciona acá como una antesala del cine de tribunal y, a la vez, como una clase de economía expresiva. En el reparto aparecen Eugène Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud, que después se haría más famoso por el teatro que por el cine, pero que acá ya mostraba esa mirada incómoda sobre la condición humana.
Si Dreyer exige silencio y recogimiento, Kubrick propone lo contrario: una sátira que se ríe del abismo. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964) toma el pánico nuclear de la Guerra Fría y lo convierte en comedia absurda, con un Peter Sellers memorable haciendo de a tres personajes distintos, un George C. Scott impecable como el general desquiciado y un Sterling Hayden que parece sacado de un western. La edición anterior de esta película en Blu-ray ya era una joyita para coleccionistas; verla ahora en streaming, con la tranquilidad de poder rebobinar, es otro placer.
Y para cerrar la trilogía inicial, nada menos que El padrino, de Francis Ford Coppola, la película que redefinió el cine de mafiosos y, de paso, el sueño americano. Brando en su máximo esplendor, Al Pacino conteniendo el dolor, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton completando un elenco que es prácticamente una enciclopedia del acting. La violencia acá nunca es gratuita: Coppola la estiliza hasta convertirla en una especie de ballet familiar donde las luces y las sombras dicen más que los diálogos.
Más allá de la puerta de entrada
Pero el catálogo no se agota en estos tres nombres. Filmin propone también una comedia con elementos fantásticos de Buster Keaton (imperdible para entender de dónde salió el cine físico moderno) y una propuesta de ciencia ficción de Fritz Lang ligada al expresionismo alemán, esa corriente que enseñó al cine a deformar la realidad para mostrar verdades incómodas. Y en el terreno del suspenso, hay una perlita inesperada: una película de apenas 71 minutos dirigida por Ida Lupino, una de las pocas mujeres que logró dirigir en el Hollywood clásico, donde la tensión se concentra dentro de un auto y el espacio reducido se vuelve una jaula psicológica.
- La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer: drama histórico-biográfico sobre el juicio a Juana de Arco, con Maria Falconetti, Eugène Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud.
- ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick: sátira sobre el pánico nuclear en la Guerra Fría, con Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn.
- El padrino, de Francis Ford Coppola: saga familiar mafiosa con Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton, y una reflexión sobre el sueño americano.
- Una comedia con elementos fantásticos de Buster Keaton, referente del cine físico y visual.
- Una propuesta de ciencia ficción de Fritz Lang, heredera del expresionismo alemán.
- Un suspenso de 71 minutos dirigido por Ida Lupino, con la tensión concentrada dentro de un automóvil.
El catálogo se puede recorrer por género, por director o por elenco, y esa es, me parece, la mejor manera de disfrutarlo. No hace falta ser un especialista: alcanza con dejarse llevar por la curiosidad. Yo, si me dan a elegir, vuelvo siempre a la Juana de Arco de Dreyer, porque cada vez que la veo descubro un rostro nuevo en el plano; pero eso es cuestión de cada uno. ¿Y usted, qué clásico volvería a ver esta semana?
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