Gears of War: E-Day vuelve al Día de la Emergencia con Marcus y Dom al frente de la tropa
La precuela abre sus puertas en versión deluxe y recupera a la dupla insignia de la saga antes de que se sumen Baird y Cole al Escuadrón Delta. La nota recorre los guiños cronológicos y las piezas que faltan en el rompecabezas de Sera.
Hay algo particular en volver a un bar de Sera con las luces bajas, el murmullo de los soldados y el sabor metálico de la cerveza sintética que sirven en los barrios portuarios. Esa sensación, esa textura de mundo todavía en paz a punto de quebrarse, es la que entrega el acceso anticipado de Gears of War: E-Day para quienes compraron la edición deluxe. El juego propone caminar, patear el barro y empuñar la Lancer en las primeras horas del Día de la Emergencia, cuando la invasión Locust todavía se siente como un rumor que nadie quiere creer. Y lo hace con la dupla que conozco bien: Marcus Fenix y Dominic Santiago, el tándem que en Gears of War 3 se salda una vieja apuesta con monedas y con un chiste de la misma factura que los que cultivan los pibes del conurbano cuando se juntan en un pool.
Un equipo incompleto por decisión de la propia cronología
Antes de meterme en la historia, vale una aclaración que me parece importante para no entrar confundidos: el escuadrón de esta precuela no es el que uno recuerda de la trilogía original. Marcus y Dom comparten filas con Mags y Reyes, dos nombres que ya quedaron instalados en el imaginario de los fans. Damon Baird y Augustus Cole, en cambio, todavía no están. La razón es de calendario: la saga sitúa su incorporación al Escuadrón Delta catorce años después del Día de la Emergencia, en los primeros compases del primer Gears of War. Por eso buscarlos en E-Day sería un error de manual: la guerra todavía no los transformó en los soldados que después se cruzan en el camino de Marcus.
Dicho esto, el material deja un guiño elegante para los que seguimos la franquicia desde los tiempos de la Xbox 360. Al arrancar la campaña, mientras Marcus y Dom están en un bar, suena en una pantalla chiflada una entrevista televisiva a un jugador de thrashball. Es Cole, claro, en su etapa de figura de los Hanover Cougars, antes de calzarse el uniforme del COG. Más adelante, la historia conecta una apuesta de Dom en su contra con la famosa deuda de veinte billetes que termina de pagarse, moneda por moneda, en Gears of War 3. Es de esas menciones pequeñas que, si uno no conoce la saga, pasan de largo; pero a los que peinamos canas con esta franquicia nos dibuja una sonrisa cómplice.
Lo que les pasa a Baird y Cole mientras la superficie arde
El Día de la Emergencia no solo les cambia la vida a Marcus y Dom. Cole, por entonces estrella del deporte, deja el thrashball y se alista en el ejército del COG. Mes después, en el fragor de la guerra, conoce a Baird, con quien después termina sumándose al grupo que lidera su viejo amigo. Para Baird el golpe es todavía más íntimo: sus padres mueren en el ataque inicial de los Locust, él sobrevive y ese mismo día decide sumarse a filas. Recién un mes después de la invasión se cruza con Cole, mucho antes de que los dos pasen a integrar el Escuadrón Delta que encabezan los juegos clásicos. Son piezas que la precuela tiene la obligación de mostrar, porque sin ese punto de partida, la química entre los cuatro en Gears of War 1 no se entiende.
- La edición deluxe habilita el acceso anticipado a la campaña, que arranca en el Día de la Emergencia, el ataque coordinado de los Locust sobre Sera.
- El equipo inicial está formado por Marcus Fenix, Dominic Santiago, Mags y Reyes. Baird y Cole todavía no se unieron al grupo.
- Baird y Cole ingresan al Escuadrón Delta junto a Marcus y Dom 14 años después, durante los hechos del primer Gears of War.
- En E-Day hay una referencia a Cole: se lo escucha en una entrevista en un bar y se ata a la apuesta de los veinte billetes que se salda en Gears of War 3.
- Los padres de Baird mueren en el ataque inicial. Él se alista ese mismo día y conoce a Cole un mes más tarde, antes de cualquier integración formal al escuadrón.
A mí, que sigo esta saga desde los primeros días, me gusta especialmente que E-Day no intente meter a todos los personajes en la foto solo por satisfacer al fandom. La decisión de sostener a Marcus y Dom como protagonistas, dejando a Baird y Cole en segundo plano por una cuestión de tiempo y no de capricho, le da a la historia una coherencia que muchos prequels pierden cuando quieren sacarse el gusto de cruzar a todo el elenco en una sola pantalla. La dupla vuelve a funcionar como en las viejas campañas, con ese diálogo áspero que mezcla el humor cínico de Dom con la reserva de Fenix, y con el peso de saber que lo que viene no tiene vuelta atrás. Ver el mundo romperse en tiempo real, mientras uno todavía cree que puede volver a casa, es algo que los Gears originales hicieron muy bien y que esta precuela tiene la oportunidad de repetir con la misma intensidad. Si el resto de la campaña sostiene el nivel de este anticipo, nos vamos a pasar meses hablando de Sera como si fuera una provincia más.
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