Harari advierte que la inteligencia artificial podría decidir sobre finanzas que no entendamos
El historiador plantea que los sistemas automatizados podrían ganar poder sobre bancos y trámites. En Argentina, el avance del fraude digital pone el foco en quién responde cuando algo sale mal.
¿Para qué imaginar robots armados si el poder podría quedar escondido entre formularios y cuentas bancarias? Yuval Noah Harari eligió una advertencia menos cinematográfica y bastante más incómoda: en diez o veinte años, los humanos podríamos vivir bajo un sistema financiero creado por inteligencia artificial que ya no comprendamos.
En una entrevista con la televisión pública checa, el historiador recurrió a la imagen de una vaca que reconoce a los humanos, pero no entiende el dinero ni cómo ese sistema influye en su destino. Su comparación apunta a una posible relación desigual entre las personas y tecnologías cada vez más complejas.
¿Por qué el poder podría pasar por las oficinas?
Harari sostiene que tareas como procesar datos, seguir expedientes o completar formularios cansan a las personas, mientras que los sistemas de inteligencia artificial pueden desenvolverse en ese terreno con ventaja. Un programa, por ejemplo, puede procesar el historial completo de transacciones de un banco de una manera que un empleado no podría.
A partir de esa capacidad, podrían aparecer estructuras financieras y legales todavía más sofisticadas. Para Harari, ahí está el cambio de fondo: la burocracia permitió organizar la cooperación humana a gran escala, desde los bancos hasta los Estados. Si otra inteligencia pasa a construir esas estructuras, también cambia la discusión sobre quién decide y quién conserva el control.
¿Quién responde cuando el sistema falla?
La responsabilidad es el punto que más me preocupa. Harari advierte que, cuando falla un sistema de inteligencia artificial, puede ser difícil encontrar a alguien que se haga cargo. No alcanza con celebrar la eficiencia: si una decisión afecta a una persona, alguien tiene que poder explicarla y responder por ella.
En Argentina, el fraude digital ya muestra la importancia del problema, aunque eso no significa que esos delitos sean obra de la inteligencia artificial. La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia registra que más del 70 por ciento de las denuncias por ciberdelitos corresponden a fraudes digitales y suplantación de identidad. Además, una medición de CertiSur y D'Alessio IROL indicó que el 43 por ciento de los usuarios de internet del país sufrió un acceso indebido o fraude digital entre 2025 y el primer semestre de 2026, frente al 33 por ciento del período anterior.
El Banco Central también exigió a los proveedores de pagos que respondan cuando algo falla. Es una discusión bien concreta para una advertencia que mira más lejos. Si la tecnología gana capacidad para manejar nuestra plata, la responsabilidad no debería perderse entre líneas de código. Soy Ezequiel Lamas, Tecnología: veremos.
