Inflación de agosto: las consultoras privadas anticipan el registro más bajo del año y proyectan una marcada desaceleración respecto de julio
El INDEC difundirá este jueves el IPC correspondiente al octavo mes del año, con estimaciones privadas que oscilan entre 1,4% y 1,8%. El retroceso se explicaría por la salida del receso invernal y por una moderación en el ritmo de suba de los alimentos, aunque carnes, frutas y pescados mostraron incrementos pronunciados sobre el cierre del período.
Este jueves, a partir de las 16 horas, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el índice de precios al consumidor (IPC) correspondiente a agosto, en lo que constituye uno de los relevamientos más esperados por el equipo económico y por los agentes del mercado. Según las estimaciones que manejaron las principales consultoras privadas durante las últimas semanas, la variación mensual del indicador se ubicaría en un rango comprendido entre el 1,4% y el 1,8%, con un valor promedio que los analistas ubican en torno al 1,6%. De confirmarse esa proyección, la cifra representaría una baja respecto del 2,1% registrado en julio y se consagraría como el dato mensual más bajo de 2026, configurando un punto de inflexión en la dinámica de los precios tras varios meses de incrementos sostenidos.
Para encontrar un registro inferior al que anticipan las consultoras, según consta en las series oficiales, es necesario remontarse hasta junio de 2025, cuando el IPC marcó 1,6%. A partir de allí, la inflación mensual inició una trayectoria ascendente que se prolongó durante el segundo semestre del año pasado y los primeros meses de 2026, por lo que el dato de agosto, de confirmarse en el rango previsto, interrumpiría esa secuencia alcista. Vamos a los números: con la información disponible hasta el cierre de la última semana del mes, la inflación acumulada en lo que va de 2026 se ubicaría en torno al 21%, mientras que la variación interanual se aproximaría al 33%, sensiblemente por encima del 19,3% que se había registrado en julio (INDEC).
Los factores que explican la desaceleración
El comportamiento de los precios estacionales constituye uno de los principales motores de la merma esperada. Durante el receso invernal, los pasajes de avión, tren y colectivo, los hospedajes en destinos turísticos y las entradas a parques de entretenimiento registraron subas asociadas a la temporada alta de vacaciones. Al retomarse la actividad habitual en agosto, esas categorías cedieron y contribuyeron a arrastrar hacia abajo el índice general, en un fenómeno que los especialistas describen como un efecto estadístico de base, aunque con impacto concreto en la conformación del indicador.
El segundo factor, y quizá el más relevante desde la perspectiva del consumidor, es la moderación en el ritmo de aumento de los alimentos. Luego de varios meses con alzas semanales cercanas al 0,5%, el ritmo se redujo a 0,3% durante las primeras semanas de agosto, de acuerdo con los relevamientos de las consultoras. Hacia el final del período, sin embargo, el indicador volvió a acelerarse y se ubicó nuevamente en 0,5% en la última semana. En el balance del mes, el rubro alimentos cerró con una suba de 1,1%, una cifra inferior al 2% registrado en julio, lo que confirma la tendencia descendente aunque con matices.
- Carnes y derivados: 3,7% de aumento en las últimas semanas del mes, el incremento más pronunciado dentro del rubro alimentos.
- Frutas: 2,9% de suba, con impacto estacional propio del cambio de estación.
- Pescados: 2,4% de incremento, en línea con las dinámicas habituales del segmento.
El análisis de las consultoras señala que, si bien el rubro alimentos en su conjunto mostró una moderación, los incrementos registrados en carnes y derivados, frutas y pescados hacia el final del mes limitaron la magnitud de la caída. Estos productos, que forman parte de la canasta básica y tienen un peso significativo en el gasto de los hogares de ingresos medios y bajos, explican por qué la desaceleración, aunque evidente, no resulta tan pronunciada como sugerían las primeras mediciones del período. La comparación con el año anterior, en este punto, resulta elocuente: en agosto de 2025, el rubro alimentos había mostrado subas sensiblemente superiores, por lo que la variación interanual del sector también se reduciría de manera significativa.
En lo que respecta a la dinámica inflacionaria general, la desaceleración prevista para agosto se inscribe en un proceso más amplio que los analistas describen con cautela. Si bien el dato mensual representaría un avance en términos de estabilización de precios, la variación interanual proyectada, cercana al 33%, continúa situándose en niveles elevados para los estándares históricos del país y muy por encima de las metas que suelen perseguir los esquemas de estabilización. En consecuencia, la lectura del informe del INDEC deberá contemplar no solo la cifra mensual, sino también su comparación con el año anterior, así como la evolución de los rubros que mayor incidencia tienen en la canasta de consumo de los hogares.
El indicador a seguir en las próximas semanas será la evolución del rubro alimentos durante septiembre, dado que la aceleración observada en la última semana de agosto podría extenderse al nuevo mes. Asimismo, resultará clave observar el comportamiento de los precios estacionales, que en esta época del año suelen mostrar nuevas presiones vinculadas al inicio de la primavera y a la dinámica de los servicios turísticos. Las consultoras privadas, en tanto, anticipan que el segundo semestre de 2026 podría consolidar la tendencia descendente en la inflación mensual, aunque con variaciones que dependerán, en gran medida, de la evolución del tipo de cambio, de los acuerdos salariales y de la política de precios en los sectores regulados.
