La ambulancia que viene al rescate: GMO Air sale a la calle con repuestos, ingenieros y hasta un humanoide de repuesto
Una división del grupo japonés GMO Internet opera desde Tokio una furgoneta taller que asiste robots humanoides en el lugar de trabajo. La apuesta apunta a un dolor de cabeza clásico: el tiempo muerto cuando una máquina se rompe lejos de casa.
¿A cuánto sale tener un robot humanoide parado? Mucho más caro que repararlo. Cuando la máquina falla lejos del taller, lo que se pierde es la tarea que estaba haciendo. Y ese fue justamente el hueco que detectó GMO Air, división del grupo japonés GMO Internet, que salió a la calle con una solución insólita: una ambulancia para robots humanoides.
La unidad, con base en Tokio, es una furgoneta que carga con ingenieros especializados, piezas de recambio, computadoras portátiles, herramientas de diagnóstico y, como detalle clave, un humanoide de sustitución listo para ocupar el lugar del dañado. O sea, como cuando se te pincha el Fiat 147 en la ruta 9 a la altura de Rosario y la grúa no solo te lleva el auto al taller, sino que te deja otro auto igual para seguir viajando.
¿Cómo funciona la ambulancia?
- Si el desperfecto se resuelve rápido, los técnicos trabajan dentro de la propia furgoneta, que está equipada como un taller móvil con luces moradas en el techo.
- Si la avería pide más tiempo o infraestructura, el humanoide roto vuelve a la base y el de repuesto ocupa su puesto en el acto.
- El robot dañado viaja en la furgoneta mientras el suplente se hace cargo de la tarea.
El director ejecutivo de GMO Air, Tomohiro Uchida, lo resumió así: «Aprendiendo de esa experiencia, se nos ocurrió la idea de ofrecer humanoides de repuesto». El ingeniero Shota Takizawa completó la idea: «La ambulancia de humanoides lleva el humanoide de sustitución al lugar y lo reemplaza por el humanoide dañado».
La movida aparece en un momento bisagra para la robótica japonesa. En junio, el gobierno de Japón fijó como meta incorporar unos diez millones de robots para 2040 en dieciocho sectores, entre ellos salud, gastronomía y manufactura. La consultora McKinsey, para no quedarse atrás, estima que el mercado global de robótica de uso general podría llegar a los 370.000 millones de dólares ese mismo año. O sea, un negocio que se viene a todo trapo.
Takizawa lo dejó por escrito: «Cuando los humanoides se popularicen más, se necesitará este tipo de servicio». Una frase simple que esconde la lógica de siempre: la tecnología suele avanzar antes que la infraestructura que la sostiene. Y acá, en lugar de esperar a que el problema explote, GMO Air decidió salir a buscarlo puerta por puerta.
Por ahora circula una sola unidad por Tokio. La empresa ya evalúa sumar más furgonetas y abrir nuevas bases si la demanda acompaña el crecimiento del parque de humanoides. ¿Faltará mucho para que veamos una de estas en la Argentina? Veremos.
