La batalla final de Zephyr y los Sombrero de Paja llega a AnimeBox para romper la nostalgia de una generación
El duodécimo filme de la saga, dirigido por Tatsuya Nagamine, se suma al catálogo de la plataforma con doblaje al castellano y abre interrogantes sobre la mirada crítica al sistema que retrata la historia.
Me acuerdo perfectamente de la primera vez que vi la imagen promocional de esta película en una revista de animé que compraba en un kiosco de la calle Corrientes, allá por 2012, y la sensación de estar ante algo distinto a las anteriores entregas de la saga se notaba en cada línea de tinta. Hoy, más de una década después, esa misma película cierra su recorrido hacia el streaming con su llegada a AnimeBox el 23 de octubre, y lo hace con la promesa intacta de conmover a los seguidores de Luffy y su tripulación.
"One Piece Film Z" se ubica como el duodécimo largometraje de la franquicia y el segundo dentro de la línea "One Piece Film", una serie de producciones en las que el propio Eiichiro Oda intervino de manera directa en el diseño de personajes y en aspectos clave del relato. Esa participación del autor del manga modificó por completo el peso narrativo de la película respecto a los filmes previos, porque dotó a antagonistas y secundarios de una entidad que antes pocas veces se había visto en el cine de la saga.
Zephyr, el marine que se volvió contra su propia casa
La historia pone en el centro a Zephyr, un marine retirado que levanta los "Neo Marines" con un objetivo tan radical como devastador: destruir todas las frutas del diablo del mundo. Pero lo más interesante, lo que de verdad rescata al filme de convertirse en una aventura de acción más, es el pasado de Zephyr dentro de la institución que juró defender y que finalmente lo traicionó. Personajes como Sengoku y Kuzan ocupan un lugar central en ese recorrido y quedan expuestos, también ellos, como engranajes de un sistema capaz de triturar a los suyos sin demasiados reparos.
Ese corrimiento del foco, donde los Sombrero de Paja conviven con marines que ya no son solamente villanos genéricos, fue una de las cosas que más se festejó en su momento y que sigue justificando la vuelta a esta película. Se nota la mano de Nagamine detrás del relato, esa mezcla de épica y cierto aire melancólico que el director venía puliendo en trabajos como "Dragon Ball Super: Broly" y en el Arco de Wano de la serie de televisión.
Nagamine, el realizador que se despidió con una obra enorme
El recorrido de Tatsuya Nagamine por Toei Animation fue largo y fructuoso, con un sello personal en cada proyecto que tocó. Después de su trabajo en la serie de "One Piece" y en la película de Broly, este filme fue una de sus últimas grandes producciones antes de su fallecimiento, y eso le agrega un condimento extra al momento de revisitarla: uno no puede evitar leer entre líneas ciertos tonos de despedida que el director dejó sembrados en la animación.
- Disponible desde el 23 de octubre en AnimeBox, con audio original en japonés subtitulado y doblaje al castellano.
- Duodécimo largometraje de la franquicia y segundo de la línea "One Piece Film", con intervención directa de Eiichiro Oda.
- Antagonista central: Zephyr, marine retirado y líder de los Neo Marines, decidido a destruir todas las frutas del diablo.
- Sengoku y Kuzan tienen un papel clave en el desarrollo de la historia, junto a los Sombrero de Paja.
- Dirigida por Tatsuya Nagamine, responsable también de "Dragon Ball Super: Broly" y del Arco de Wano en la serie de TV.
Como Spectadora y fan declarada de esta saga desde hace más años de los que estoy dispuesta a confesar públicamente, les digo lo siguiente: aprovechen que llega a AnimeBox con doblaje al castellano para acercarse a esta película quienes todavía no la vieron, y aprovechen el idioma original quienes quieran revivirla tal como la vieron en su momento. Y si me permiten una opinión sincera, este filme me parece una de esas raras cintas del animé que invitan a pensar mientras uno come pochoclos frente al sillón, porque se anima a mirar con ojos críticos a los propios "buenos" de la historia. Esa osadía, a esta altura, vale más que cualquier pelea explosiva en una isla remota.
