La bola negra: cuando los Javis abren la caja de herramientas y dejan ver las películas que los obsesionan
Los directores españoles repasaron las referencias cinematográficas y literarias que usaron para orientar al equipo de su nueva película, que ya está en cartel.
El photocall de La bola negra tiene esa luz fría de los estrenos de septiembre, cuando todavía parece que el verano no se quiere ir del todo y las hojas de los árboles apenas si empiezan a pensar en cambiar de color. Ahí, del otro lado de las cámaras y los móviles, Javier Ambrossi y Javier Calvo —los Javis para todos— se sentaron a contar cómo se hace una película por dentro, no tanto desde el libreto sino desde esa cocina más íntima que suele quedar entre bambalinas: la lista de películas y lecturas que les pasaron al equipo para que todo el mundo entendiera qué estaban buscando.
Porque los Javis vienen haciendo esto desde hace rato. Ya con La llamada, su ópera prima de 2017, se notaba esa obsesión por darle al espectador claves reconocibles, canciones que funcionan como guiño y una puesta en escena que no le tiene miedo a ser enorme. Después vinieron La tribu y la serie Paquita Salas, y en cada paso fueron afinando un manual propio que ahora, con La bola negra, parece haber alcanzado una nueva capa.
Un documento que viaja por WhatsApp
Ambrossi lo contó con la tranquilidad del que ya lo explicó mil veces: "Trabajamos con un documento que le enviamos a todo nuestro equipo de pelis que hay que ver y lecturas que hay que hacer", dijo, como quien pasa una lista de útiles antes de empezar la escuela. La idea es simple y a la vez muy potente: cuando tenés que hablar de una escena, de una decisión de vestuario o de un clima, en vez de dar veinte explicaciones, tirás el nombre de una película y todo el mundo entiende de qué estás hablando.
Entre las referencias que compartieron aparece el Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, una de esas películas que parece no cansarse nunca de dar material. Pero no la citaron como influencia general: la conexión es bien concreta. Calvo recordó una secuencia del clásico en la que unas bailarinas actúan frente a los soldados y después tienen que escapar en helicóptero cuando la tropa se les viene encima. "Lo mismo pero con Penélope Cruz en un tanque", resumió, con esa capacidad que tienen los Javis para meter una imagen cinematográfica entera en una sola frase.
La lista, igual, no es cerrada. Los directores aclararon que no difundieron el total de obras que usaron como material de apoyo, así que uno se queda con la sensación de que hay más, muchas más, escondidas en ese documento que circuló por los grupos del rodaje. Lo que se conoce alcanza para entender de qué palo viene La bola negra: películas con peso histórico, miradas europeas sobre la guerra y la memoria, y esa cosa Sofia Coppola de dos personajes desorientados en un mundo que no les termina de cerrar.
La sombra larga de Sofia Coppola
Sobre la Coppola, Ambrossi fue al hueso: destacó "la relación siempre entre dos personajes que están perdidos en mundos que no les corresponden". Esa dinámica, dijo, está entre sus referencias centrales, y la verdad es que se entiende sin necesidad de haber visto la película: alcanza con imaginarse dos cuerpos fuera de lugar, tratando de habitar un espacio que les queda grande o que directamente no fue pensado para ellos. Es una idea que atraviesa casi toda la filmografía de Sofia y que los Javis parecen querer hacer propia.
Lo que a mí más me interesa de todo esto, se los confieso, es ese costado pedagógico y casi afectuoso del método. Los Javis no llegaron a la sala de montaje con la verborrea de quienes saben más que nadie: armaron un material compartido, lo distribuyeron, y dejaron que cada área —dirección de arte, vestuario, fotografía— encontrara ahí un idioma común. Es una manera muy humana de hacer cine, pensada para que el equipo no se sienta perdido sino acompañado, y eso, en los tiempos que corren, no es un detalle menor.
La bola negra ya está en los cines desde el 25 de septiembre y, ahora que uno conoce las claves que dejaron circular sus directores, verla se vuelve también un ejercicio de detectives cinematográficos. A salir a buscar las huellas.
