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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La cirugía de la obesidad gana terreno como aliada silenciosa de la fertilidad

Una investigación británica siguió durante dos años a 84 mujeres operadas y detectó que, al perder más de 30 kilos en promedio, se regularon sus ciclos, mejoró su perfil hormonal y en nueve de cada diez casos desapareció el cuadro de ovario poliquístico.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 32 d
La cirugía de la obesidad gana terreno como aliada silenciosa de la fertilidad

Son las ocho de la mañana en una guardia ginecológica del conurbano bonaerense y la médica de turno recibe, una vez más, a una paciente joven con reglas que no avisan, con estudios hormonales desordenados y con un cuerpo que carga de más desde hace años. La escena se repite más de lo que cualquiera quisiera y, mientras tanto, en una universidad del Reino Unido un grupo de investigadoras acaba de ponerle números a algo que muchas clínicas de fertilidad empiezan a sospechar en el consultorio: que operar la obesidad puede ser, también, una forma de abrirle la puerta a un embarazo.

Lo que encontró el equipo de Surrey

La investigación, publicada el 7 de septiembre en la revista Obesity Surgery, comparó a 84 mujeres con obesidad que se sometieron a cirugía bariátrica con otras 18 que optaron por no pasar por el quirófano. Las primeras perdieron en promedio más de 30 kilos, un descenso que se tradujo en tres mejoras concretas en su salud reproductiva: ciclos menstruales más regulares, menor desregulación hormonal y una caída drástica de los casos de síndrome de ovario poliquístico, esa condición que el equipo prefiere llamar, según su nueva denominación clínica, síndrome metabólico poliendocrino ovárico.

El dato más elocuente llegó del lado del ovario poliquístico: nueve de cada diez mujeres que lo padecían ya no reunían criterios para el diagnóstico a los dos años de la operación. En números más humanos, eso significa que decenas de pacientes que habían convivido con reglas ausentes, acné, exceso de vello y la frustración de no poder quedar embarazadas dejaron, después de bajar de peso de manera sostenida, de cargar con ese rótulo clínico.

La voz de la investigadora principal

“Los niveles hormonales desregulados, las reglas irregulares y condiciones como los ovarios poliquísticos se ven afectados por la obesidad. Al reducir esto, lo que hemos visto es que puede conducir a mejoras sin necesidad de medicación.”Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey (Reino Unido)

Hart fue más allá y sostuvo que los resultados deberían empujar a los equipos de salud a mirar la cirugía bariátrica no solo como una herramienta para bajar de peso, sino también como una vía para tratar las irregularidades menstruales y los problemas de fertilidad que arrastran muchas mujeres con obesidad. En el estudio, 17 de las pacientes operadas tuvieron embarazos saludables después de la intervención, un dato que para las autoras no es menor si se tiene en cuenta que se trataba de mujeres que, en muchos casos, llevaban años intentando concebir sin éxito.

  • El trabajo comparó a 84 mujeres operadas con 18 que no se intervinieron y siguió su evolución durante dos años.
  • Las pacientes quirúrgicas perdieron en promedio más de 30 kilos y mostraron ciclos más regulares y hormonas más estables.
  • Nueve de cada diez mujeres con síndrome de ovario poliquístico dejaron de cumplir criterios diagnósticos tras la operación.
  • Diecisiete de las mujeres operadas tuvieron embarazos saludables luego de la cirugía, según reporta el equipo de Surrey.
  • Los autores admiten que la muestra es chica y que hacen falta estudios más grandes antes de cambiar las guías clínicas.

Como toda investigación de este tipo, el estudio tiene límites que no conviene pasar por alto: la cantidad de pacientes es reducida y el grupo de comparación apenas supera la veintena, por lo que los especialistas suelen pedir estudios más amplios, con miles de participantes y seguimiento de varios años, antes de modificar los protocolos. Aun así, abre una conversación que en la Argentina todavía suena a novedad: la de tratar la obesidad en mujeres en edad reproductiva como un problema integral, donde bajar de peso no es un fin en sí mismo sino un camino para recuperar funciones del cuerpo que parecían perdidas, empezando por la más simbólica de todas, la posibilidad de llevar adelante un embarazo.

Vuelvo a la escena de la mañana, a esa paciente que se sienta en el consultorio con la historia clínica en la mano y la esperanza a medias. Si algo dejan claro estas páginas de la revista Obesity Surgery es que la fertilidad no se juega solo en una ecografía ni en una receta de hormonas: también se juega en el plato, en el peso, en el cuerpo entero que, cuando empieza a funcionar de otra manera, suele devolverle a la mujer algo que la medicina, a veces con un bisturí, puede ayudar a recuperar.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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