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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La despedida íntima de Cindy Crawford a un hijo que se fue demasiado pronto: "Hasta que nos volvamos a encontrar"

Casi un mes después de la muerte de Presley Gerber, la supermodelo eligió una imagen en blanco y negro con alas de ángel para romper el silencio y escribir, junto a Rande y Kaia, un mensaje que conmueve por su sencillez y por el modo en que nombra a su hijo: "nuestro dulce niño".

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 1 h
La despedida íntima de Cindy Crawford a un hijo que se fue demasiado pronto: "Hasta que nos volvamos a encontrar"

El living de la casa de los Gerber en Malibu debe haber estado esa mañana más callado que de costumbre. No porque no suene nada, sino porque en ese tipo de casas enormes, cuando alguien falta, el silencio se vuelve un ruido que pesa. Por eso imagino que Cindy Crawford se sentó frente al teléfono con la garganta seca, miró la foto en blanco y negro de su hijo Presley con unas alas de ángel sobre los hombros y escribió, palabra por palabra, el mensaje que eligió para despedirlo en público, casi un mes después de la muerte del joven.

La supermodelo publicó el texto en su cuenta de Instagram y rompió así el hermetismo que la familia había mantenido desde el 20 de septiembre, el día en que Presley murió en una residencia de rehabilitación de Santa Mónica, en Los Ángeles. Tenía 27 años. Los informes oficiales determinaron que la causa fue un paro cardíaco provocado por una sobredosis accidental. Había nacido el 2 de julio de 1999 y, durante los últimos meses de su vida, había empezado a contar en primera persona sus problemas de salud mental y de adicciones, en un intento por ayudar a otros y por correrse del lugar de hijo de celebrities que le había tocado en herencia.

Las palabras de una madre

El mensaje está firmado por Cindy, por su marido Rande Gerber y por Kaia, la hermana menor, que también es modelo. Arranca con una frase que duele por lo directa: "Estamos profundamente desconsolados por la pérdida de nuestro amado hijo y hermano". Después aparece un agradecimiento enorme a la gente que se acercó a la familia en medio del dolor, incluso a desconocidos que nunca los trataron pero que sintieron la noticia como propia.

“Agradecemos la inmensa muestra de amor y apoyo de tantas personas que conocen y quieren a nuestra familia, e incluso de desconocidos que comparten nuestro dolor.”Cindy, Rande y Kaia Gerber

Pero lo que más conmueve, al menos a mí, es la forma en que describen a Presley. No lo llaman "joven modelo", no lo definen por las pasarelas ni por las tapas de revistas que hizo de chico siguiendo los pasos de su madre. Lo describen como una persona: "Nos sentimos muy afortunados de haber tenido a Presley en nuestras vidas durante 27 años", escribió Cindy, y agregó que están orgullosos de "cómo vivió en este mundo, con bondad y vulnerabilidad". Ahí, en esa palabra, "vulnerabilidad", está condensado todo lo que la familia quiso decir sin decirlo: que Presley peleó con sus demonios en voz alta, que se animó a mostrarse herido en un mundo que suele premiar la superficie.

La despedida final, palabra por palabra

El texto cierra con un párrafo corto, firmado por los tres, que está dirigido directamente al joven y que funciona casi como una oración laica. Dice así: "Hasta que nos volvamos a encontrar, nuestro dulce niño. Te amaremos por siempre. Mamá, papá y Kaia." Es la parte donde, si uno se permite leer entre líneas, se escucha la voz de una madre que todavía no puede creer lo que pasó y que elige, igual, exponer su dolor para darle un cierre público a una historia que ya era conocida por todos los portales del mundo.

Yo no cubría a Presley cuando era chico, pero sí recuerdo haber visto sus primeras fotos en campañas, siempre con esa mezcla de timidez y mirada vieja que tienen los chicos que crecen en casas donde las cámaras son una extensión del living. Recuerdo también cuando arrancó su propio camino en el modelaje, con algunas portadas y varias polémicas en redes, y cuando después se sinceró sobre sus adicciones. Por eso, leído en frío el mensaje de Cindy, me parece que la familia eligió algo muy difícil de conseguir: ser sincera sin ser exhibicionista. No pidieron privacidad para victimizarse ni ventilaron detalles íntimos para generar lástima. Simplemente dijeron quién fue Presley para ellos, lo nombraron "dulce niño", y lo dejaron ir en público. Y eso, viniendo de una de las mujeres más fotografiadas del planeta, tiene un valor que merece ser leído despacio.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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