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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La fórmula 3-2-1: tres ingredientes y una masa que se hace sola

Harina, manteca y azúcar en proporciones fijas dan una galletita tierna por dentro y apenas crocante en los bordes. La clave está en la temperatura de la manteca y en no trabajar la masa de más.

Por Valentina VilteTurismo y vinos de altura · · hace 42 d
La fórmula 3-2-1: tres ingredientes y una masa que se hace sola

Te imagino sacando la balanza de la alacena y midiendo todo al ras, como si la pastelería fuera un examen de química. Tranquilo: la fórmula 3-2-1 es tan sencilla como su nombre. Trescientos gramos de harina, doscientos de manteca y cien de azúcar. Sin huevo, sin leche, sin polvo de hornear. Apenas dos precauciones —la temperatura correcta de la manteca y no amasar de más— y el resultado es una galletita tierna por dentro y levemente crocante al enfriarse, con formas que se mantienen bien durante la cocción.

Una proporción que no necesita calculadora

Por cada 300 gramos de harina van 200 de manteca y 100 de azúcar. Esa relación es la base y puede escalarse sin hacer cuentas complicadas: para la mitad de la cantidad se usan 150, 100 y 50 gramos; para el doble, 600, 400 y 200. La proporción se banca sola y eso, en mi experiencia, es lo que vuelve adictiva a esta receta.

El punto pomada, el verdadero truco

La manteca debe estar blanda pero no derretida, lo que se conoce como punto pomada: cede al presionarla con un dedo pero conserva su forma. Si está líquida, la masa queda demasiado floja y las galletitas se expanden en el horno. Si recién sale de la heladera y está dura, cuesta integrarla con el azúcar. En días de mucho calor conviene devolverla unos minutos al frío antes de empezar.

  • Manteca y azúcar se baten hasta lograr una crema pareja.
  • Se incorpora la harina de una vez o en dos tandas, con espátula o con las manos.
  • El objetivo no es amasar sino apenas compactar: cuanto menos se trabaje la masa, más tierna y quebradiza quedará la galletita.

El frío como aliado

Una vez formado el bollo, se aplana ligeramente, se cubre y se lleva a la heladera al menos 30 minutos. El frío devuelve firmeza a la manteca, facilita el estirado y ayuda a que las formas no se deformen durante la cocción. Si se usan cortantes, enfriar las piezas ya formadas otros 10 minutos antes de hornear mejora aún más el resultado.

Estirar, cortar y hornear sin sorpresas

Para estirar la masa conviene hacerlo entre dos hojas de papel manteca, sin agregar harina extra. Un grosor de medio centímetro da una galletita con algo de ternura en el centro; las más finas quedan más crujientes y las más gruesas necesitan unos minutos adicionales. El horno debe estar caliente de antemano y las galletitas están listas cuando los bordes comienzan a dorarse levemente pero el centro todavía se ve claro. Al salir del horno parecen blandas, pero la manteca se solidifica durante los primeros minutos de enfriado y la textura se afirma sola. Conviene no intentar levantarlas de la placa mientras aún están muy calientes.

Tanto el azúcar común como el azúcar impalpable funcionan en esta preparación: el primero aporta un dejo crujiente en los bordes y el segundo una textura más uniforme y delicada. Ahí entra el gusto de cada uno.

VV
Valentina VilteTurismo y vinos de altura

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