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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La IA no viene a reemplazar al maestro: viene a dejarlo afuera y nadie se anima a discutirlo

Wayne Holmes, investigador del University College London, pasó por Buenos Aires y dejó una advertencia incómoda: las herramientas que hoy se presentan como solución para las aulas con menos recursos pueden profundizar la brecha con las escuelas que sí tienen buenos docentes. Y de paso, uniformar lo que se enseña.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 42 min
La IA no viene a reemplazar al maestro: viene a dejarlo afuera y nadie se anima a discutirlo

¿En serio creímos que la inteligencia artificial iba a arreglar la educación? Bueno, un investigador británico que sabe del tema dice que no solo no la arregla: puede empeorarla. Y la explicación es más simple y más grave de lo que parece.

¿Por qué la IA no es la nueva calculadora?

La comparación sobrevive en cada debate educativo: así como la calculadora cambió la forma de enseñar matemática sin matar la materia, la IA haría lo mismo. Falso, dice Wayne Holmes, profesor del Knowledge Lab de la University College London. Para graficarlo con algo cercano: la calculadora es como pedir un remise en una ciudad donde conocés las direcciones: si apretás bien los botones, llegás. La IA generativa es como pedirle indicaciones a alguien que a veces te manda dos manzanas más adelante y a veces te manda directo al riachuelo. Y lo peor: no podés saber cuándo te está mandando al riachuelo.

“Con una calculadora, si apretás los botones correctos en el orden correcto, obtenés la respuesta correcta siempre. Con la IA generativa, el resultado es incierto: puede ser correcto o no, y el usuario no siempre puede distinguirlo.”Wayne Holmes, investigador del UCL Knowledge Lab

¿Y la igualdad educativa? En jaque

Acá viene el punto que más duele. Holmes lo resume con una paradoja: las escuelas que cobran diez palos verdes la cuota no se publicitan por tener la última notebook, sino por sus docentes. Las que tienen chicos que necesitan un maestro y no lo consiguen, terminan recibiendo una pantalla con un chatbot como sustituto. Traducido a una calle salteña: en una punta hay un señor al frente del grado que sabe de lo que habla; en la otra, un sistema automatizado que responde lo que puede. La brecha, dice Holmes, debilita la democracia para todos, no solo para los que quedan del lado de afuera.

  • Las escuelas de elite venden docentes, no tecnología.
  • En zonas con escasez de maestros, la IA se usa para reemplazar, no para apoyar.
  • El reemplazo profundiza la desigualdad preexistente.
  • La consecuencia excede el aula: se debilita la formación ciudadana.

¿Y el pensamiento crítico? También estandarizado

La IA generativa no opina: elige la palabra más probable según los textos con los que fue entrenada. Si en esos textos el aprendizaje personalizado es presentado como algo positivo, la herramienta difícilmente va a salir a cuestionarlo. Holmes lo probó: le preguntó a varias plataformas qué problemas tenía el aprendizaje personalizado. Todas respondieron lo mismo, que el único problema era implementarlo. Ninguna se preguntó si funciona. Es el promedio hecho doctrina. Lo que no aparece masivamente en los datos queda afuera, y lo que queda afuera suele ser la mirada crítica, la de los autores de Minorías, la que incomoda.

Ante la consulta inevitable, Holmes fue categórico: si tuviera que armar una escuela hoy, no metería ninguna de las herramientas que están dando vuelta. ¿Es maximalismo? Puede ser. Pero al menos es una postura basada en evidencia, en años de investigar cómo estas plataformas impactan en chicos reales. En un debate donde todos prometen soluciones mágicas, alguien que dice 'todavía no' ya es una noticia. Veremos.

EL
Ezequiel LamasTecnología

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