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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La última murga de Rubén Rada: Montevideo lo despidió entre candombe y aplausos en el Palacio Legislativo

El Salón de los Pasos Perdidos se transformó en una gran peña a cielo cerrado para darle el último adiós al músico uruguayo, que falleció a los 83 años. León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo viajaron desde la Argentina para sumarse al canto colectivo frente al féretro.

Por Ana Paula AráozCultura y espectáculos · · hace 49 d
La última murga de Rubén Rada: Montevideo lo despidió entre candombe y aplausos en el Palacio Legislativo

Me imagino la escena como si la hubiera vivido: una fila que empezaba a tomar forma mucho antes de que el sol del mediodía cayera sobre la Explanada, termos de mate cruzando de mano en mano, alguna radio portátil con la voz de Rubén Rada saliendo distorsionada entre el rumor de la gente, y esa expectativa que solo se siente cuando uno sabe que está a punto de compartir algo que va a quedar en la memoria colectiva para siempre. Así amaneció este jueves el entorno del Palacio Legislativo de Montevideo, en una jornada que se preanunciaba como la más larga y la más emotiva de todas las que se vivieron en este agosto caliente del Río de la Plata.

El Salón de los Pasos Perdidos abrió sus puertas a las 14.00 y no las cerró hasta las 21.00, con ingreso por la puerta principal sobre la Avenida del Libertador. Pero mucho antes de esa hora ya había vecinos y vecinas esperando, y a lo largo de toda la tarde desfilaron familias enteras, músicos de varias generaciones, funcionarios, artistas y simples admiradores que se acercaron a darle el último abrazo al autor de canciones que ya son parte del paisaje sonoro de cualquier porteño o montevideano que se precie de serlo.

Un canto colectivo con aroma a dos orillas

Entre los argentinos que cruzaron el charco para estar presentes estuvieron León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, que alrededor de las 16.00 se reunieron con los hijos de Rada, con su esposa Patricia Jodara y con el compositor Jorge Nasser para interpretar frente al féretro Blumana, uno de los himnos más sentidos del repertorio del músico fallecido. Lo que había empezado como un gesto íntimo terminó transformándose en una especie de misa pagana y popular: después sonó Muriendo de plena, y las palmas empezaron a marcar la clave de candombe de manera espontánea, como si el propio Salón de los Pasos Perdidos se hubiera convertido por un rato en un batey de Carnaval. Las voces del salón se fueron sumando una tras otra, y lo que se escuchó ya no era un coro organizado sino un pueblo entero despidiendo a uno de los suyos.

Rubén Rada había muerto el miércoles 26 de agosto a los 83 años, tras pasar casi un mes internado a raíz de una neumonía bilateral que terminó por doblegar a un cuerpo que durante décadas se había entregado sin pausa a los escenarios. La noticia sacudió a toda la región, porque Rada no era solo un cantante uruguayo: era una de esas figuras que sirven de puente cultural entre Montevideo y Buenos Aires, un músico que podía tocar en un festival de jazz europeo y al rato estar cantando en un tablado de barrio como si nada hubiera cambiado.

“Esto no para. Rubén había pedido que su despedida tuviera un tono de alegría. Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, en rueda de prensa durante el velatorio

El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial para este jueves y se acercó hasta el Legislativo para presentar personalmente sus respetos. En la conferencia de prensa posterior recordó el vínculo personal que lo unía con el músico y contó dos anécdotas que pintan de cuerpo entero la dimensión popular de Rada: mencionó una actuación en Corea donde el uruguayo logró conectar con un público que no compartía idioma ni códigos, y recordó que los efectivos uruguayos desplegados en el Congo solían cerrar sus jornadas escuchando Mi país, esa canción que parece escrita a la medida del sentimiento de cualquier rioplatense que mira un mapa con nostalgia.

  • Velatorio abierto al público: jueves 27 de agosto, de 14.00 a 21.00, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, con ingreso por Avenida del Libertador.
  • Entre los músicos argentinos que viajaron se contaron León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, que cantaron junto a la familia.
  • El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial y participó del velatorio junto a Matías Rada y los demás hijos del músico.
  • El sepelio será el viernes 28: el cortejo partirá a las 11.00 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, y se dirigirá al Cementerio del Norte.

Una despedida a la altura del personaje

Yo no voy a decir que lo conocí personalmente, porque sería faltar a la verdad, pero lo siento como si lo hubiera cruzado mil veces en una peña, en un festival, en la radio del auto volviendo tarde a casa. Rada tenía esa cualidad que tienen los grandes: la de parecer que están cantando exclusivamente para uno, aunque haya miles de personas delante. Por eso me parece justo que su despedida haya sido así, masiva y al mismo tiempo íntima, con candombe y con aplausos, con presidentes y con vecinos de a pie, con artistas consagrados y con fans que aprendieron a tocar el tambor gracias a él. Si me preguntan con qué canción me quedo, les digo que con varias, pero sobre todo con esa manera que tenía de decir las cosas como si estuviera charlando en la vereda, como si la música no fuera un oficio solemne sino una prolongación natural de la conversa entre amigos. Y la verdad, hermana, se me hace un nudo en la garganta pensar que ese murmullo rioplatense ya no va a sonar más con su voz al frente. Pero también me consuela saber que, mientras haya un manojo de palmas marcando clave de candombe en algún barrio del Río de la Plata, Rubén Rada va a seguir vivo un ratito más entre nosotros.

AP
Ana Paula AráozCultura y espectáculos

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