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Martes, 20 de octubre de 2026
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Las ventas en supermercados llevan más de un año en baja y el consumo masivo se concentra en los productos básicos

El sector acumula una contracción cercana al 4% en volumen y refleja un cambio en los hábitos de compra: los consumidores priorizan artículos esenciales y descartan los que consideran prescindibles. Cierra el 2025 con un saldo negativo que también se tradujo en el cierre de locales y el ajuste de formatos.

Por Marcela YapuraEconomía · · hace 1 h
Las ventas en supermercados llevan más de un año en baja y el consumo masivo se concentra en los productos básicos

El consumo masivo exhibe un cuadro de retracción sostenida que ya supera el año y que encuentra su punto más reciente en el dato de agosto, cuando las ventas en supermercados cayeron 3,3% en volumen (INDEC, Encuesta de Supermercados). Si se observa la comparación con igual mes del año anterior, el indicador acumula un retroceso cercano al 4%, mientras que el promedio de 2025 cerró con una baja del 5,2% (INDEC). Vamos a los números: por cada cien unidades vendidas en el mismo período de 2024, hoy se venden entre 95 y 96.

El consumidor ya no migra hacia otros formatos

La dinámica de esta contracción presenta una diferencia clave respecto de crisis anteriores. Durante el estallido de 2001 y 2002, una porción significativa de la demanda se desplazó hacia los autoservicios independientes, que ganaron terreno a costa de las cadenas más grandes. En el ciclo actual, ese movimiento no se replica. Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), sintetiza la tendencia con una frase elocuente: "El consumidor ya no se va a ningún lado; directamente compra menos". La caída, por tanto, afecta a todos los formatos por igual, desde las grandes cadenas hasta los comercios barriales.

El impacto territorial es desigual. Las zonas más comprometidas incluyen el Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario y Mendoza, en tanto que Añelo, en la provincia de Neuquén, junto con varias localidades del interior agrícola, muestra un desempeño más favorable, asociado a la dinámica de los ingresos vinculados a la actividad del campo. Además, el ajuste tuvo consecuencias sobre la propia red comercial: cerraron locales, algunas cadenas discontinuaron formatos de proximidad y otras redujeron su presencia en regiones donde la rentabilidad se vio deteriorada. El fenómeno golpea con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, para quienes una merma en la frecuencia o en el volumen de compras se traduce directamente en una caída de las ventas.

El changuito se "primariza": lo esencial gana espacio

El cambio más visible se observa en la composición del changuito. Martínez describe el proceso como una "primarización de la compra": los consumidores concentran su gasto en los productos indispensables y dejan afuera los artículos que consideran accesorios. En las góndolas de lácteos, por ejemplo, los productos de mayor valor reducen su espacio de exhibición porque rotan a un ritmo más lento, lo que también presiona a los fabricantes, obligados a sostener volúmenes mínimos de producción para mantener la eficiencia de sus plantas.

El comercio electrónico no alcanza a compensar

En la búsqueda de canales alternativos, las ventas por plataformas digitales tampoco logran revertir la tendencia. El comercio electrónico representa menos del 5% del consumo masivo, que incluye alimentos, bebidas, artículos de limpieza, perfumería y cuidado personal (ASU). Incluso dentro de ese porcentaje, una parte corresponde a compras realizadas por trabajadores de plataformas dentro de los propios locales, un fenómeno que reduce aún más el efecto neto. Al sumar ambos canales, el resultado consolidado sigue arrojando saldos negativos.

La fotografía que dejan los supermercados es la de un consumo masivo que atraviesa una fase de ajuste profundo, con caída de volúmenes, red comercial más chica y un changuito orientado a lo esencial. El indicador a seguir en los próximos meses es el dato de septiembre y octubre que difundirá el INDEC, junto con la evolución de los volúmenes por rubro: cualquier repunte en la venta de productos no básicos sería la primera señal de una recomposición efectiva del consumo masivo.

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