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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Lebocar, la pastilla que falta: pacientes con Parkinson peregrinan por farmacias mientras Pfizer avisa que recién en marzo de 2027 se normalizaría la entrega

Familiares y enfermos del área metropolitana de Buenos Aires hacen colas y recorren mostradores en busca de algunas presentaciones de levodopa/carbidopa. El neurólogo José Luis Etcheverry, consultado por este portal, refuerza una idea clave: la medicación no se corta de un día para el otro y cualquier cambio de marca o de dosis tiene que pasar, sí o sí, por la consulta con el profesional que sigue al paciente.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 24 d
Lebocar, la pastilla que falta: pacientes con Parkinson peregrinan por farmacias mientras Pfizer avisa que recién en marzo de 2027 se normalizaría la entrega

Son las nueve de la mañana y el colectivo de la línea que une Lanús con el centro de Buenos Aires ya viene completo. María, de 62 años, baja en Avenida de Mayo con una receta en la mano y la pregunta que repite desde hace varias semanas: si en la farmacia de la esquina todavía queda Lebocar, la combinación de levodopa y carbidopa que toma su marido desde que le diagnosticaron Parkinson, allá por 2019. No es la primera vez que María sale de su casa con esa misión. Tampoco será la última hasta que Pfizer, el laboratorio que fabrica esa marca en la Argentina, regularice la cadena de entregas, algo que la propia empresa calcula recién para marzo de 2027.

Qué pasa con Lebocar y por qué preocupa a los pacientes

La propia compañía confirmó por escrito que atraviesa demoras de manufactura que afectan a Lebocar, su producto que combina levodopa y carbidopa, dos moléculas que llevan décadas usándose en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. La firma no especificó cuál es el inconveniente de producción ni aclaró si la faltante se repite en otros países, aunque sí dejó un canal de consultas para pacientes y profesionales: el teléfono 0800-444-8484, atendido de lunes a viernes de 9 a 18. Quienes necesiten información puntual sobre disponibilidad pueden comunicarse por esa vía, según se informó oficialmente.

Ahora bien, la confirmación del laboratorio encendió las luces de alarma en familias y en profesionales, porque la levodopa no es un analgésico que se toma cuando duele algo: es la columna vertebral del tratamiento. El neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson y consultado por este portal desde Mar del Plata, lo dijo con una frase que le sirve de advertencia a cualquier paciente: "La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes, por eso el tratamiento no debe interrumpirse de golpe y cualquier reemplazo o cambio de dosis requiere la evaluación del médico tratante". Traducido al lenguaje de la calle: si alguien se queda sin su caja, no puede tomar la decisión de duplicar lo que tenga a mano ni de pasarse a otra marca porque le dijeron que es parecida, porque las tolerancias cambian de persona a persona.

“La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes, por eso el tratamiento no debe interrumpirse de golpe.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson (Mar del Plata)

Qué alternativas existen en la Argentina mientras tanto

Etcheverry sumó un consejo muy concreto para los casos en los que no se consigue una concentración determinada: "Cuando falta una dosis, los médicos podemos evaluar el uso de comprimidos de otra concentración para conservar la cantidad de levodopa indicada". En criollo, eso significa que, si al paciente le indican 250 miligramos y solo aparecen cajas de 100 miligramos, el especialista puede armar un esquema con varios comprimidos que sume esa misma cantidad. De nuevo: esa tarea la hace el médico, no el farmacéutico y, mucho menos, un familiar improvisando con la calculadora sobre la mesada de la cocina.

Mientras tanto, la postal se repite en distintos puntos del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires. Hay pacientes que consiguen el medicamento en alguna farmacia de barrio después de tres o cuatro intentos, hay otros que se topan con el fantasma del faltante también en las obras sociales que solían entregar la medicación en forma directa y hay familias que recurren a grupos de WhatsApp y a la Red Argentina de Parkinson, que salió a pedir información oficial sobre las existencias disponibles para orientar a los afiliados y evitar peregrinaciones innecesarias. La asociación lleva años nucleando a pacientes en distintas ciudades del país y funciona como un puente entre la comunidad médica y quienes transitan el día a día con la enfermedad.

Vuelvo a María, la vecina de Lanús, para cerrar esta nota donde la empecé. Ese mediodía llegó a la casa con la caja de Lebocar que le guardaron en una farmacia del centro y con un papelito con el próximo turno del neurólogo anotado en letra redonda. Es, también, el reflejo de lo que recomiendan tanto el laboratorio como los especialistas: no quedarse callado, consultar al médico antes de cualquier cambio y agotar los canales de información antes de tomar una decisión que pueda poner en riesgo el tratamiento. La marcha de 2027, prevista por Pfizer, todavía queda lejos; mientras tanto, cada pastilla que se consigue es un pequeño alivio y cada consulta con el profesional de cabecera, la mejor manera de cuidarse.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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