Llega un lunes passado por agua a Neuquén y el martes se pinta de amarillo: cómo atravesarlo sin llevarse un disgusto
El Servicio Meteorológico Nacional activó alerta amarilla por tormentas para la tarde del martes en la Confluencia y gran parte de la provincia. El lunes ya viene con lluvias débiles, viento del noreste y un termómetro que baila entre los 6 y los 20 grados. Acá, las recomendaciones oficiales y algunos consejos prácticos para llegar seco y seguro a la próxima jornada de sol.
Son las siete de la mañana en la ciudad de Neuquén y la persiana del living todavía no quiere levantarse del todo: afuera chispea con esa llovizna persistente que no parece gran cosa pero va dejando todo húmedo. En la cocina, María, vecina del barrio Alta Barda, enchufa la pava y mira el cielo por la ventana antes de salir a llevar a los chicos a la escuela. Tiene razón en desconfiar: el Servicio Meteorológico Nacional ya avisó que este lunes va a llover de manera débil y dispersa durante toda la jornada, con una máxima que tocará los 20 grados y una mínima que por la noche se va a ir hasta los 6. El viento, que sopla del noreste con ráfagas que pueden llegar a los 41 kilómetros por hora, se va a sentir sobre todo en la tarde, y la presión atmosférica se acomoda en unos 1010 hectopascales, un valor que, para quienes miran estos números desde hace años, es sinónimo de inestabilidad asegurada.
El martes se pinta de amarillo en la Confluencia
- La alerta amarilla rige para la tarde del martes 20 y alcanza a la Confluencia, al resto de la región este y al centro y norte de la provincia de Neuquén.
- El nivel amarillo implica, según la definición del propio Servicio Meteorológico Nacional, posibles fenómenos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades cotidianas.
- La mínima del martes será de 11 grados y la máxima de 18, con cielo cargado y probabilidad de tormentas fuertes.
- La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) prevé que la inestabilidad se extienda durante las próximas horas, por lo que el panorama no mejora demasiado ni siquiera después del mediodía.
- Las recomendaciones oficiales piden no salir de casa durante las tormentas, no refugiarse bajo árboles ni cerca de postes o cables eléctricos, y asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que llegue el viento.
Antes de que el cielo se termine de cerrar, vale la pena tomarse unos minutos para revisar desagües y canaletas, que en los barrios neuquinos suelen taparse con hojas de los añosos plátanos de las veredas; un anegamiento en el garage o en el patio de la casa puede arruinar una tarde entera y, lo que es peor, la instalación eléctrica. En la vía pública, en tanto, la recomendación es no circular por calles con agua acumulada ni cruzar a pie cauces o cañadones que tengan caudal, aunque a primera vista parezcan apenas un hilo de agua: lo que se ve desde arriba engañó a más de uno, y la corriente suele ser más fuerte de lo que el ojo calcula.
Yo suelo aprovechar este tipo de jornadas para hacer una recorrida lenta por la casa: el techo, las conexiones exteriores que el invierno anterior haya podido aflojar, la linterna que nunca encuentro cuando la necesito y el botiquín que sigue abierto desde hace meses. Son pequeños gestos que, cuando llega la tormenta de verdad, marcan la diferencia entre un susto y un problema serio.
“Desde la cocina del barrio, María mira otra vez por la ventana, ve que la llovizna se hace más fina y piensa, mientras guarda la pava, que si el martes se cumple el pronóstico amarillo, lo más sensato será quedarse en casa con un buen libro y el teléfono cargado. Yo no puedo estar más de acuerdo con ella.”Delia Chocobar, Sociedad y comunidades
