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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mate o cerveza: la pelea de las tardes de enero que tiene menos ciencia de lo que parece

Un especialista en bienestar explica por qué una infusión caliente puede refrescar cuando el aire corre y por qué la hidratación sigue siendo la clave en cualquier caso.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 28 d
Mate o cerveza: la pelea de las tardes de enero que tiene menos ciencia de lo que parece

Son las cuatro de la tarde en un patio de Ramos Mejía, el sol todavía castiga al lavarropas del fondo y yo estoy acá, con la pava silbando, discutiendo con mi vecina Gladys si lo que corresponde tomar en enero es un mate bien caliente o una cerveza helada. Gladys jura que el mate refresca. Yo, que llevo tres décadas escribiendo sobre la vida cotidiana de los barrios del conurbano, siempre desconfié un poco de esa afirmación. Hasta que me crucé con la explicación del profesor John Tregoning, de la Universidad Brunel, en el Reino Unido, y entendí que la discusión venía con más física térmica que con tradición criolla.

Lo primero que aclara Tregoning es algo que, como periodista, me parece importante destacar: no hay una temperatura mágica que sirva para todos los casos. Cuando uno toma un té, un café o un mate bien cebado, el líquido le entrega calor al cuerpo. Sí, leyó bien: calor. Pero al mismo tiempo, el organismo responde con un aumento de la transpiración. Y acá aparece la trampa: si ese sudor se evapora, se lleva consigo energía térmica y entonces la bebida termina refrescando. Si no se evapora, lo único que hizo fue sumar grados al termómetro interno.

Por qué el patio ventilado cambia todo

Pongamos la escena en un patio de casa, con una brisa entrando desde la calle. El aire está relativamente seco y se mueve. En esas condiciones, según explica el profesor John Tregoning desde Brunel, el sudor que produce el cuerpo al recibir una infusión caliente encuentra las condiciones ideales para evaporarse. La energía que se necesita para pasar el agua de líquido a vapor sale del propio cuerpo, y entonces se produce el enfriamiento. Por eso, en muchos hogares de clase media del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde el patio es el centro de la vida social durante el verano, el mate termina cumpliendo una función parecida a la de un ventilador natural.

Cuando el ambiente no ayuda

Ahora movamos la escena a un living con el aire acondicionado roto, las persianas bajas y un termo recién servido sobre la mesa ratona. La transpiración aparece igual, pero el aire que rodea a los presentes ya está saturado de humedad y no circula. El sudor se queda en la piel, empapa la remera, chorrea por la espalda. La evaporación no se completa, el cuerpo pierde agua pero no pierde calor, y la infusión caliente termina sumando grados en vez de restarlos. Tregoning es tajante con esto: cuando el ambiente está húmedo y sin ventilación, la bebida caliente puede empeorar la sensación térmica.

Lo que conviene tener en cuenta

  • La hidratación es la prioridad número uno, por encima de la temperatura del líquido que se elija, según el especialista en bienestar John Tregoning.
  • Un espacio seco y con aire en movimiento potencia el efecto refrescante de las infusiones calientes, porque permite que el sudor se evapore.
  • La humedad alta y la falta de ventilación bloquean ese mecanismo y pueden transformar una taza de té en una carga extra de calor.
  • El enfriamiento real ocurre cuando el agua de la piel pasa a vapor, un proceso que consume energía térmica del cuerpo.
  • Las bebidas frías dan una sensación inmediata de alivio, pero no influyen en el mecanismo de regulación del calor a largo plazo.

Vuelvo al patio de Ramos Mejía, donde Gladys ya cebó el tercer mate y me mira con esa expresión de “te lo dije”. Le concedo la mitad del punto: el mate refresca, sí, pero no porque baje la temperatura de la bebida, sino porque en este patio abierto con algo de brisa, el cuerpo encuentra la forma de sacar el calor de más a través del sudor. Cuando enero aprieta de verdad, lo más importante es seguir tomando líquido, sea caliente o frío, y prestar atención a si el aire corre o si se está acumulando vapor en la pieza. La física, esta vez, le da la razón a la tradición.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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