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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Media hora de movimiento ayuda a preservar los recuerdos cuando la noche se acorta

Un estudio de la Universidad Concordia, en Montreal, encontró que hacer ejercicio antes de dormir atenuó el impacto de una noche corta sobre la memoria al día siguiente. El beneficio se vinculó con una mayor proporción de sueño profundo.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 40 d
Media hora de movimiento ayuda a preservar los recuerdos cuando la noche se acorta

En Montreal, una persona se sube a una bicicleta poco antes de dormir y durante treinta minutos pedalea a una intensidad moderada; a la mañana siguiente, después de una noche de apenas cuatro horas y media de descanso, su memoria se comporta de manera comparable a la de quien completó las ocho horas previstas. Esa es la escena central que surge de una investigación de la Universidad Concordia, publicada en la revista SLEEP.

El equipo estudió a adultos jóvenes de entre 18 y 35 años sin trastornos del sueño y los distribuyó en cuatro grupos. Una parte durmió 8,5 horas sin hacer ejercicio; otra descansó 4,5 horas también sin actividad física; un tercer grupo combinó una noche normal con ejercicio; y el cuarto realizó movimiento antes de dormir durante la noche corta.

La diferencia apareció al despertar

Antes de acostarse, todos los participantes memorizaron 80 pares de rostros y nombres. Quienes integraban los grupos activos completaron 30 minutos de ciclismo de intensidad moderada, calibrada de acuerdo con la capacidad cardiorrespiratoria de cada persona. Al despertar, realizaron una prueba con 120 pares, algunos ya vistos y otros nuevos.

El grupo con sueño restringido y sin ejercicio obtuvo el peor desempeño. En cambio, quienes hicieron actividad física antes de la noche corta igualaron, en términos prácticos, a quienes descansaron las ocho horas completas. La diferencia entre ambos grupos que durmieron poco fue estadísticamente significativa.

La ventaja no se manifestó en la evaluación inmediata, realizada poco después del aprendizaje, sino únicamente en la prueba de la mañana siguiente. Ese dato orienta la explicación hacia el proceso de consolidación de los recuerdos durante el sueño, más que hacia un efecto directo del ejercicio sobre el aprendizaje mismo.

El sueño profundo, en el centro del hallazgo

Durante toda la noche, los investigadores registraron la actividad cerebral con polisomnografía. El análisis mostró que una mayor proporción de sueño de ondas lentas, la fase profunda del sueño no REM que predomina en la primera mitad de la noche, estuvo asociada con el beneficio observado entre el ejercicio y el rendimiento de la memoria al día siguiente.

El resultado no significa que treinta minutos de actividad física reemplacen el sueño. Las personas siguieron durmiendo poco; lo que cambió fue la calidad del sueño que alcanzaron y, con ella, el modo en que el cerebro consolidó lo aprendido. Por eso, la recomendación más prudente es mantener una rutina de descanso suficiente y considerar el ejercicio nocturno moderado como una ayuda posible, no como una compensación automática.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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