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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Neuquén le soltó la mano a los tiempos fijos: los semáforos de Leloir y Doctor Ramón ya piensan solos

El corredor más transitado de la capital pasó a operar con un sistema adaptativo que mide los vehículos en tiempo real y modifica los ciclos de verde según la carga. La Municipalidad ya piensa en extender la tecnología a la Avenida Mosconi y, más adelante, a Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano.

Por Delia ChocobarSociedad y comunidades · · hace 49 d
Neuquén le soltó la mano a los tiempos fijos: los semáforos de Leloir y Doctor Ramón ya piensan solos

Son las ocho de la mañana y la columna de autos se estira sobre la avenida Leloir como una larguísima serpiente metálica que apenas avanza. El semáforo, en cambio, ahora trabaja: no marca los mismos segundos para todos sino que va leyendo cuántos vehículos se agolpan en cada carril y decide, segundo a segundo, cuánto verde le regala a cada mano. Esa escena, que antes era un clásico de la resignación neuquina, empezó a cambiar el viernes pasado cuando la Municipalidad puso en marcha el primer corredor con semáforos inteligentes de la ciudad, un tramo que recorre las avenidas Leloir y Doctor Ramón y que, según los funcionarios, marca el comienzo de una transformación mucho más ambiciosa del tránsito capitalino.

El sistema, como me lo describió la funcionaria que siguió de cerca la implementación, no es un capricho tecnológico sino una respuesta directa a un problema cotidiano que cualquiera que cruce la ciudad en hora pico conoce de memoria. Se acabó el tiempo fijo, esa lógica inflexible en la que un semáforo le da veinte segundos de luz verde a una avenida vacía mientras en la calle perpendicular los autos se acumulan hasta tapar las bocacalles. Ahora hay controladores digitales, cámaras lectoras de flujo vehicular, cartelería vial dinámica con paneles LED y señalización horizontal y vertical totalmente renovada, todo conectado con el Centro de Información Urbana que funciona dentro del ETON, donde un equipo técnico vigila pantalla por pantalla el pulso de cada cruce.

La calle que se eligió para empezar y por qué

La elección del corredor Leloir-Doctor Ramón no fue casual ni decorativa, y vale la pena detenerse en eso porque explica bastante del resto del plan. Por esas dos avenidas circula a diario una mezcla enorme de vecinos de Neuquén capital y de localidades cercanas que llegan para trabajar, estudiar, hacer trámites o simplemente pasar, y la concentración de vehículos en hora pico suele ser de las más altas de la ciudad. Por eso se convirtió en el banco de pruebas ideal: si el sistema funciona ahí, donde el flujo aprieta de verdad, tiene chances reales de bancarse arterias todavía más complicadas. La subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional, Noelia Rueda Cáceres, me confirmó que el sistema también está capturando datos de flujo que van a servir como base para planificar las próximas intervenciones, y fue ella quien blanqueó el calendario que el municipio ya tiene en la cabeza.

  • Avenida Mosconi: ya confirmada como segunda etapa, incluyendo los tramos que están en obra y los que todavía no, porque la idea es empezar a medir cómo se comporta el tránsito en lo que consideran la arteria principal de la ciudad.
  • Avenidas Jujuy y Salta: mencionadas como candidatas para una fase posterior, siempre dependiendo de lo que arrojen los datos del nuevo sistema.
  • Avenidas San Martín y Belgrano: también en carpeta para una etapa más avanzada, atadas al mismo criterio de esperar resultados antes de avanzar.

El número que mejor dimensiona el desafío es uno que la propia Municipalidad maneja y que a mí, como conductora habitual, me dejó pensando: Neuquén tiene 338 intersecciones semaforizadas, lo que significa que el salto de los tiempos fijos al modo adaptativo no es un cambio menor sino una decisión que toca, en algún punto, a la vida cotidiana de cada vecino que sale a la calle con el auto. La inversión, según me aclararon, se financia con fondos propios del municipio, sin financiamiento externo ni anuncios rimbombantes: la idea parece ser mostrar resultados antes que fotos de inauguración.

Qué pasa cuando uno se sienta frente al volante

Más allá del entusiasmo con que se presenta la novedad, la pregunta del millón para quienes manejamos a diario es bien terrenal: cuánto tiempo vamos a ganar realmente en el trayecto de siempre. Todavía es muy pronto para tener una respuesta cerrada, porque el sistema necesita semanas de rodaje para mostrar patrones fiables y los primeros datos duros se van a empezar a leer con más claridad cuando Mosconi entre en danza. Mientras tanto, la Municipalidad asegura que los paneles LED instalados en el corredor no sólo regulan el flujo sino que además lanzan mensajes adaptados a cada situación: avisan cuando se acercan escuelas para que el conductor afloje la velocidad, y también alertan sobre imprevistos en la calzada como un vehículo detenido o un cruce anegado, algo que en una ciudad donde las lluvias suelen complicar la circulación no es un detalle menor.

Vuelvo mentalmente a esa escena inicial, a las ocho de la mañana, a la columna de autos sobre Leloir. La diferencia es sutil pero real: el semáforo ya no te ignora. Te lee, interpreta la cantidad de vehículos que llevás detrás y decide, con un margen de error que habrá que ir evaluando, si te da un poco más de aire o te frena. Es un cambio chico en apariencia, de esos que no salen en la foto de la inauguración, pero que después, viaje tras viaje, empieza a sentirse. Como conductora, lo que me queda es la expectativa razonable de que la paciencia rinda un poco más y de que las próximas avenidas en sumarse no queden sólo en el papel. Porque si el sistema cumple lo que promete, Neuquén va a dejar de discutir tanto con los semáforos y empezar a discutir menos con el reloj.

DC
Delia ChocobarSociedad y comunidades

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