Olímpico le pasó por encima al Xeneize y gritó su primer triunfo en el Vicente Rosales
El Negro fue una aplanadora desde el salto inicial, llegó a sacar 24 puntos de diferencia y sostuvo la embestida final de un Boca que se quedó con las manos vacías en La Banda. Wrighten, con 27 puntos y cinco triples, fue la figura de la noche.
Me acomodé en la tribuna del Vicente Rosales con esa expectativa de siempre: ver al Negro arrancar el partido y saber, por el gesto de los pibes en el banco, si la noche iba a terminar en fiesta o en silencio. A los dos minutos ya estaba cantado. Olímpico salió a la cancha con la mandíbula tensa y los ojos encendidos, como cuando un boxeador entra al ring con algo personal pendiente.
El local no le dio respiro al Xeneize. En los primeros cinco minutos ya ganaba 22-9, con ocho puntos de Ezequiel Paz y siete de Austin Wrighten. La pelota entró desde todos lados, los triples llovieron en cantidad y los relevos desde el banco, con Mariani entre los más desequilibrantes, mantuvieron la intensidad. El primer cuarto cerró 35-17 y el silencio en la visita era de esos que duelen más que un cachete.
Un segundo cuarto para administrar y un tercero para no dormirse
Al descanso la diferencia era de 21 puntos: 55-34, una renta que parecía sentencia. Pero estos partidos largos tienen sus bemoles, y el Negro lo sabe. En el tercer período Boca empezó a rascarse, primero con Monacchi haciéndose cargo del perímetro y después con Cáffaro encontrando espacio en la pintura. Esa dupla recortó hasta 74-63 cuando arrancó el último capítulo y a mí, la verdad, se me aceleró el pulso: ya había visto camisetas similares dar vuelta estas historias.
El final fue 93-80 y el Vicente Rosales explotó como en las noches grandes, esas que uno guarda en la memoria para explicarle a los más chicos cómo se siente ser hincha del Negro. Wrighten fue la gran figura con sus 27 puntos y un 55 por ciento en triples, una cifra que suena a broma pero que el estadounidense dejó anoche con cinco bombazos en nueve intentos. Lo acompañaron Paz con 18, y el tándem Frontera-Pérez, que cerró con 14 puntos cada uno más nueve assists del base, un lujo en este nivel.
En Boca, Monacchi firmó 15 puntos y los 26 más diez rebotes del máximo anotador visitante quedaron en anécdota, porque cuando un equipo propone tanto juego de piernas y tantas cortinas bien puestas, las individualidades no alcanzan. No le alcanzó ni al mejor partido del extranjero de la noche.
La pregunta que sobrevuela La Banda
Ahora bien, ¿puede Olímpico sostener este nivel y meterse de verdad entre los animadores de la Liga Nacional? Si me apuran, digo que sí, porque anoche se vio un equipo largo, con banco, con un extranjero encendido y un base que maneja los tiempos como un director de orquesta. Pero el próximo partido es siempre el termómetro: toca volver a salir con la mandíbula tensa y los ojos encendidos. Yo, por las dudas, ya reservé la platea.
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