Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Tecnología /

¿Querés ver videos de gatitos en HD? Alguien tiene que pagar la factura de luz

La inteligencia artificial no corre en el aire: corre en galpones llenos de servidores que chupan electricidad como una termoeléctrica del NOA en pleno enero. Estados Unidos ya sintió el golpe y proyecta un escenario que obliga a mirar el tema en serio.

Por Ezequiel LamasTecnología · · hace 49 d
¿Querés ver videos de gatitos en HD? Alguien tiene que pagar la factura de luz

¿A vos te pasó de preguntarte de dónde sale toda la energía que mueve la inteligencia artificial? No, no sale de un cable mágico. Sale de centrales térmicas, nucleares, parques solares y tendidos que alguien tiene que construir, mantener y pagar. Y resulta que ese cable está empezando a faltar.

En criollo: la IA no vive en una nube. Vive en edificios del tamaño de varios supermercados pegados, repletos de computadoras encendidas las 24 horas, los 7 días de la semana. Esa pequeña costumbre explica por qué el consumo eléctrico de Estados Unidos empieza a crujir de una manera que preocupa a más de un funcionario.

¿Cuánta luz se llevó la fiesta de la IA hasta ahora?

Según un estudio del Lawrence Berkeley National Laboratory, publicado nada menos que por el Departamento de Energía de Estados Unidos, los centros de datos se enchufaron a unos 176 teravatios hora en 2023. Para que se entienda sin marearse: un teravatio hora equivale al consumo de miles de hogares salteños durante un año entero. Esa cifra representó el 4,4% de toda la electricidad que usó el país en ese período.

Pero lo jugoso es la comparación. En 2018, esos mismos edificios apenas representaban el 1,9% del consumo. O sea, en cinco años se multiplicó por más de dos. Y la cosa no frena: las proyecciones oficiales para 2028 ubican la demanda entre 325 y 580 teravatios hora, lo que equivale a entre el 6,7% y el 12% del total. Traducido: en pocos años, uno de cada diez focos encendidos en Estados Unidos podría estar iluminando un servidor.

¿Por qué las redes eléctricas no dan abasto?

  • Un centro de datos se levanta en meses. Una línea de transmisión de alta tensión tarda años en planificarse, aprobarse y construirse.
  • Las subestaciones, que son como los transformadores gigantes que reparten la energía en los barrios, también demoran muchísimo más que un galpón con servidores.
  • Las centrales generadoras necesitan permisos ambientales, licitaciones y obras civiles que llevan años. Mientras tanto, la demanda llega mañana.
  • En muchas regiones del país, las redes directamente están saturadas y no pueden aceitar nuevos clientes industriales de este porte.

El desfasaje es claro: la tecnología avanza a velocidad de meme viral, y la infraestructura energética avanza a velocidad de obra pública argentina. La diferencia entre una cosa y la otra marca el techo concreto de cuánto puede crecer la IA en el corto plazo, sin importar cuánta plata haya para invertir.

¿Quién tiene la plata para semejante despilfarro energético?

Ahí entra NVIDIA, la empresa que vende los chips que hacen funcionar a la mayoría de los modelos de inteligencia artificial del planeta. En su segundo trimestre fiscal de 2027 reportó ingresos por 96.221 millones de dólares, un 106% más que el año anterior. Su división de centros de datos facturó 89.000 millones, casi el 93% del total, con un crecimiento interanual del 117%. Para ponerlo en perspectiva: es como si una sola empresa salteña facturara en un trimestre lo que Argentina recauda en varios años de retenciones. Su fundador y CEO, Jensen Huang, dijo en la presentación de resultados que la capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma. O sea, vender la infraestructura para que otros hagan IA ya es un negocio más grande que la propia IA.

¿Y los vecinos? Porque siempre están los vecinos

Como si la presión sobre las redes fuera poco, aparece el clásico problema de la gente que no quiere un centro de datos en el fondo de su casa. Durante 2025, al menos 48 proyectos por unos 156.000 millones de dólares fueron bloqueados o demorados por oposición local. El dato es un baldazo de agua fría para un sector que necesita construir a toda máquina para sostener la demanda.

La combinación es complicada: redes saturadas, obras lentas, vecinos en pie de guerra y una facturación que sigue creciendo a tasas chinas. Mientras tanto, cada vez que un usuario le pide a un chatbot que le resuma una receta de empanadas salteñas, hay un servidor en algún lado gastando electricidad como si fuera fin de mes.

¿La moraleja? La inteligencia artificial promete resolver problemas enormes, pero también crea problemas enormes. Y el más elemental de todos, el de la energía, todavía no tiene respuesta clara en la principal potencia tecnológica del mundo. Veremos.

EL
Ezequiel LamasTecnología

Te puede interesar