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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ramallo Club recorta a USD 9.000 el ingreso a su red de franquicias y se propone duplicar su presencia en los próximos dos años

La cadena de sándwiches de miga achicó casi a la mitad el costo de entrada a su sistema y lo adjudicó a la eliminación de un intermediario comercial. Proyecta cerrar 2026 con una facturación 30% superior a la de 2025 y alcanzar los 50 puntos de venta en 2027.

Por Marcela YapuraEconomía · · hace 38 d
Ramallo Club recorta a USD 9.000 el ingreso a su red de franquicias y se propone duplicar su presencia en los próximos dos años

La cadena de sándwiches de miga Ramallo Club, que hoy opera 26 locales en el área metropolitana de Buenos Aires, redujo de USD 17.000 a USD 9.000 la inversión inicial para sumarse a su red de franquicias, un monto que la propia empresa ubica muy por debajo del promedio del rubro gastronómico, donde las incorporaciones suelen moverse en torno a los USD 30.000. La compañía explicó que el ajuste se logró luego de dejar de trabajar con una firma intermediaria que comercializaba las licencias y pasar a gestionar esa tarea en forma directa, decisión que permite absorber dentro del esquema el costo que antes quedaba en manos del comercializador.

Un modelo que prioriza el volumen por sobre el margen unitario

Vamos a los números. Cada local trabaja con un ticket medio bajo —el sándwich de miga se vende a $1.700 la unidad— pero la facturación promedio anual por punto de venta se estima en USD 110.000. En la planta que la firma posee en Munro, provincia de Buenos Aires, salen cerca de 70.000 sándwiches por mes, volumen que se distribuye desde allí a los veinte locales franquiciados y a los seis que la empresa opera de manera propia. La estrategia, según describieron desde la compañía, apunta a la rotación antes que al margen por unidad.

“Apuntamos más a vender el producto que a tener ganancias en la venta de la franquicia. Ahora manejamos el negocio en forma directa, entonces no tenemos ese costo. El precio que nos pasa el proveedor es el que le pasamos al franquiciado.”Fuentes de Ramallo Club

Desde la firma precisaron que los nuevos locales ocupan unos 30 metros cuadrados y que el canon unificado apunta a ordenar el desembolso inicial de quien se incorpora al sistema. La empresa comparó esa cifra con los USD 17.000 que se requerían con el esquema anterior y con los USD 30.000 que, según su propia lectura del mercado, promedian otras propuestas de franquicias gastronómicas en el país.

  • Locales totales: 26, de los cuales 6 son propios y 20 franquiciados.
  • Inversión inicial para una nueva franquicia: USD 9.000, contra USD 17.000 del esquema previo.
  • Precio de venta del sándwich de miga: $1.700 por unidad.
  • Producción mensual de la planta de Munro: alrededor de 70.000 sándwiches.
  • Facturación promedio anual por local: USD 110.000.
  • Proyección de facturación 2026: crecimiento del 30% respecto a 2025.
  • Meta 2027: alcanzar los 50 locales.
  • Mercados en evaluación: provincias del interior, con Neuquén como una de las plazas analizadas bajo la figura de máster franquicia.

Para 2027, la meta declarada por la compañía es llegar a los 50 locales, prácticamente duplicar la red actual en un horizonte de dos ejercicios. La firma reconoció que la expansión irá acompañada de nuevas categorías de producto, entre las que mencionó papas fritas, encurtidos, pizzas y cafetería, con el propósito de ampliar la oferta más allá del sándwich de miga que dio origen al negocio. La red se concentra hoy en la ciudad de Buenos Aires, pero la empresa ya evalúa desembarcar en otras provincias; en ese listado aparece Neuquén, donde se estudia un esquema de máster franquicia con operadores locales que desarrollen la marca en la región.

Origen familiar y decisión de bajar el umbral de entrada

El relato empresario se apoya en un origen familiar que la compañía sitúa unos cuarenta años atrás, con inmigrantes de origen croata que se dedicaron a la cocina en Argentina y transmitieron la actividad a la siguiente generación. Una situación de desempleo empujó a esa segunda camada a empezar a elaborar recetas caseras —primero sándwiches de miga y tortas— y a abrir el primer local en Villa Luro, luego reubicado sobre la calle que da nombre a la marca, en el barrio porteño de Núñez. La decisión de abaratar la franquicia se inscribe, según la propia compañía, en esa lógica de hacer accesible el ingreso al sistema: vender producto antes que vender la licencia.

Comparado con el año anterior, el cambio de pricing en la franquicia es el dato más relevante: la inversión inicial cayó 47%, al pasar de USD 17.000 a USD 9.000, según los montos que la propia empresa hizo públicos. Ese recorte se sitúa, siempre de acuerdo con la firma, muy por debajo de los USD 30.000 que en promedio se observan en otras propuestas de franquicias gastronómicas del mercado argentino. La compañía, en tanto, ratificó la proyección de crecer 30% en facturación durante 2026 frente a 2025 y de cerrar 2027 con 50 locales, cifra que está pendiente de validación a medida que se formalicen los acuerdos en el interior del país.

El indicador a seguir en las próximas semanas es la evolución de las conversaciones para desembarcar en Neuquén y eventuales otras provincias bajo la figura de máster franquicia, dado que allí se juega gran parte del salto que la empresa necesita para pasar de los 26 locales actuales a los 50 que se propuso como meta para 2027.

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