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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Recoleta tiene un hotel pensado por y para los amantes del vino mendocino

A metros de la avenida Alvear, un boutique de 29 habitaciones con bañeras talladas en una sola pieza, una cava con cerca de 300 etiquetas y la firma de la familia Catena. Un refugio porteño donde la cultura del vino argentino es protagonista en cada rincón.

Por Valentina VilteTurismo y vinos de altura · · hace 42 d
Recoleta tiene un hotel pensado por y para los amantes del vino mendocino

Si te parás sobre la avenida Quintana, en pleno Recoleta, hay una puerta de seis metros de madera de roble francés que llama la atención antes de cruzar el umbral. Esa puerta, pesada de verdad, fue armada con toneles que alguna vez guardaron vino. Y ya desde ese primer gesto te avisa de qué se trata el lugar que estás por conocer.

Se trata de un hotel boutique de 29 habitaciones, fundado a comienzos de la década de 2010 por integrantes de la familia Catena, que pensó cada rincón de su edificio en torno a la cultura del vino argentino. En 2025, además, quedó en el lugar 14 del ranking Top 20 Hotels in South America de los Readers' Choice Awards de Condé Nast Traveler, y fue el segundo establecimiento argentino mejor posicionado de la lista.

Habitaciones que no se repiten, ni en la bañera

Algo que sorprende al entrar es que ninguna habitación es igual a la que está al lado. Las bañeras, por ejemplo, fueron talladas en Mendoza a partir de una sola pieza de madera, por lo que no hay dos con la misma forma. En el piso doce, dos dúplex suman terraza propia con vista hacia la Basílica del Pilar, mientras que las habitaciones del sexto piso ofrecen sauna seco privado. Desde mayo de 2026, el hotel avanza en una reforma piso por piso con el objetivo de sostener la estética que lo caracteriza.

La cava, el bar y la parrilla

En el corazón del bar Verdot funciona una cava climatizada de cuatro metros de largo por tres de altura, con cerca de 300 etiquetas que recorren Mendoza, Salta, San Juan, la Patagonia y La Rioja. Abre de mediodía a medianoche y organiza catas guiadas por sommeliers, tanto privadas como para grupos de hasta 50 personas. Para la cena, Rufino es la parrilla del hotel, que se abastece en parte de una huerta propia en el subsuelo. La cocina está a cargo de un especialista en cocina patagónica, mientras que la carta de tragos la firma el bartender de Florería Atlántico, bar que supo estar en el ranking mundial de los 50 mejores del mundo.

Spa, reuniones y el perfil del huésped

En el piso ocho funciona un spa con pileta climatizada, sauna seco y de vapor, y sala de masajes. A eso se suma una sala de reuniones con servicio de videoconferencia sin cargo extra, algo todavía poco habitual en la hotelería de Recoleta. Según los datos del propio hotel, cerca del 80 por ciento de los huéspedes son extranjeros, con mayoría de estadounidenses y mayor presencia europea durante el invierno del hemisferio norte. La estadía promedio ronda una o dos noches.

  • Dónde está: sobre la avenida Quintana, a metros de la avenida Alvear, en pleno Recoleta.
  • Cómo llegar desde la capital: queda a pocas cuadras de cualquier línea que pase por el centro porteño; lo más cómodo es combinar subte con un breve paseo a pie por Alvear.
  • Una bodega o pueblo menos conocido para sumar al viaje: desde Buenos Aires, San Juan y sus caminos del vino, menos masivos que los mendocinos, son una buena excusa para profundizar la experiencia.
  • Mejor época para ir: el otoño y la primavera suelen ser los momentos más amigables para caminar Recoleta sin el calor pesado del verano ni el frío más crudo del invierno.

Como referencia, una noche en categoría estándar arranca en valores que rondan los 400 dólares, aunque los dúplex con terraza y las categorías más altas pueden duplicar esa cifra en temporada alta. Conviene reservar con anticipación, sobre todo si la idea es coincidir con alguna de las catas guiadas.

VV
Valentina VilteTurismo y vinos de altura

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