Remediar se quedó con seis medicamentos: el ajuste que golpea a la puerta de cada dispensario del país
El programa nacional que abastecía a los centros de salud primarios pasó de repartir 128 productos a apenas seis, todos vinculados a enfermedades cardiovasculares. Antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos y medicación para diabetes dejaron de llegar a quienes dependen exclusivamente de la salud pública.
Son las nueve de la mañana y la fila ya da vuelta la manzana en el dispensario del barrio San Roque, en las afueras de Córdoba capital. Marta, de 63 años, llegó a las siete con su turno bajo el brazo para retirar la medicación que toma desde hace ocho años para la diabetes. Le dicen que vuelva la semana que viene, que por ahora no hay. Se vuelve a su casa con el papel en la mano y la misma frustración de siempre, aunque ahora multiplicada por un recorte que ella no termina de entender pero que ya empieza a sentir en el cuerpo.
En los últimos meses el programa Remediar, que desde hace más de dos décadas abastece el primer nivel de atención en todo el país, pasó de distribuir 128 medicamentos a apenas seis. Lo que se perdió en el camino representa, en los papeles, un ajuste del 95 por ciento. En la vida cotidiana de los barrios, significa que antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y fármacos para personas con diabetes dejaron de llegar a los dispensarios, a los centros de salud municipales y a las salas comunales donde se atienden los pacientes que no tienen cobertura médica privada ni obra social.
Lo que dejó de repartirse y lo único que queda
- Antibióticos de uso habitual en la atención primaria.
- Antiinflamatorios y analgésicos básicos.
- Jarabes pediátricos y presentaciones para niños.
- Vitaminas y suplementos.
- Medicación para personas con diabetes.
- Los únicos seis productos que siguen entregándose corresponden a tratamientos cardiovasculares.
En diálogo con este portal, Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba, dejó una definición muy clara de lo que viene ocurriendo: Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. El funcionario explicó que la caída en la provisión es gradual pero constante, y que el paso siguiente, si no se revierte, será que una porción importante de la demanda se desplace desde los centros del primer nivel hacia los hospitales públicos provinciales, que ya funcionan al límite.
“Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba
Klein se apuró a aclarar que los hospitales provinciales cuentan con farmacia hospitalaria propia y están operativos, pero advirtió que absorber el caudal de consultas que antes resolvían los centros de atención primaria representa un riesgo cierto para el funcionamiento del conjunto del sistema. Por eso, la provincia de Córdoba viene buscando desde hace semanas una reunión formal con las autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance real del recorte. En los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud, conocidos por la sigla COFESA, la posición que expuso el gobierno nacional fue que el programa debía concentrarse exclusivamente en patologías cardiovasculares.
Para quienes dependen del sistema público, el cambio no es una abstracción: la medicación que antes retiraban en el centro de salud del barrio, a pocas cuadras de su casa, ahora deberán buscarla, si la consiguen, en un hospital. Eso implica más traslado, más tiempo perdido, más dinero en colectivo y, en muchos casos, una dificultad de acceso que termina alejando a los pacientes de los tratamientos.
Lo que se viene
Si el esquema no se modifica, las provincias anticipan un cuello de botella en los hospitales, donde la demanda va a crecer sin que crezcan los recursos para atenderla. Las comunidades organizadas en torno a los centros de salud —porque cada barrio se nombra y se organiza como puede— ya empezaron a hacer listas de lo que falta y a pedir respuestas. Mientras tanto, Marta y miles como ella seguirán yendo cada lunes al dispensario del San Roque con la misma pregunta, esperando que esta vez haya una caja del remedio que necesitan para seguir viviendo.
