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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Remo con perfume de río: navegar la laguna Setúbal desde Arroyo Leyes

Una empresa familiar propone salidas en kayak para todos los niveles sobre el espejo de agua que bordea Santa Fe. Desde paseos cortos junto al puente colgante hasta travesías de día entero por el Delta Superior, con almuerzo isleño incluido y avistaje de flamencos y carpinchos.

Por Valentina VilteTurismo y vinos de altura · · hace 32 d
Remo con perfume de río: navegar la laguna Setúbal desde Arroyo Leyes

Te imaginaría con los pies sobre la barranca, mirando cómo el agua se estira hasta confundirse con el cielo. Eso es la laguna Setúbal: un espejo de 32 kilómetros cuadrados que bordea la ciudad de Santa Fe y se extiende desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino. Forma parte del Sistema Paraná, recibe agua de riachuelos que bajan desde Brasil y debe su color rojizo al río Bermejo. La salinidad, en tanto, llega de la mano de los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo. El resultado es un cuerpo de agua con nutrientes y biodiversidad propios, distinto de cualquier otro tramo del litoral argentino.

Tres formas de meterse en el agua

Desde Arroyo Leyes, Carlos David Busaniche conduce Setúbal Kayak's junto a su familia. La propuesta tiene tres formatos bien diferenciados. Las salidas cortas se desarrollan cerca de la costa urbana, con vistas al puente colgante y a la ciudad de Santa Fe como telón de fondo. Las jornadas largas arrancan temprano y terminan al atardecer: recorren el Delta Superior, donde la laguna se fragmenta en cientos de cauces menores, zanjones con corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. En el medio, el equipo prepara una bondiola isleña desmechada para reponer energías.

El tercer formato es el lago artificial, formado por el refulado de tierra en barrios aledaños. Sus aguas tranquilas lo convierten en el espacio indicado para chicos y personas sin experiencia previa. La empresa también alquila el predio con acceso directo a los esteros, una opción interesante para quienes quieran quedarse más de un día en la zona.

  • Salidas cortas: cerca de la costa urbana, con vistas al puente colgante y a la ciudad de Santa Fe.
  • Jornadas largas: recorren el Delta Superior entre islas, con almuerzo de bondiola isleña desmechada.
  • Lago artificial: aguas calmas para principiantes y niños, con alquiler del predio y acceso a los esteros.

Antes de cada salida, los guías explican las características del recorrido, las medidas de seguridad y el equipamiento obligatorio. En tierra, advierten sobre víboras y fauna silvestre en los senderos. En el agua, los avisos apuntan a las corrientes más intensas que aparecen al ingresar a ríos internos, y a los camalotes que a veces bloquean arroyos menores y obligan a rodear o caminar por barrancas barrosas.

La fauna como compañera de viaje

La fauna es parte del atractivo en cualquiera de los recorridos. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas son habitantes habituales de la zona. El carpincho, casi desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse cada vez con más frecuencia. En los campos de las islas pastan caballos y vacas de puesteros locales. Y cuando llega el momento, las alfombras de irupé en flor ofrecen un espectáculo que distingue a la temporada.

Desde Buenos Aires, la forma más directa de llegar es tomar la ruta nacional 168 hasta Santa Fe y desde allí seguir hacia Arroyo Leyes, a unos pocos kilómetros al norte de la capital provincial. El precio de referencia para una salida corta ronda los valores que maneja la empresa en sus redes, donde también se reservan las travesías largas con almuerzo incluido. Para la recorrida extensa, la recomendación es ir en grupos con buena condición física, ya que el ritmo de remo y los trechos a pie entre islotes piden algo de aguante.

La mejor época para lanzarse al agua es entre fines de primavera y principios de otoño, cuando el irupé florece, los niveles del río permiten el paso por los cauces internos y las temperaturas invitan a pasar varias horas remando. En verano, el calor santafesino pega fuerte, así que conviene madrugar y volver antes del mediodía. El resto del año, la laguna sigue ahí, esperando, con su color rojizo y su fauna que vuelve a poblar las costas.

VV
Valentina VilteTurismo y vinos de altura

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