Salud mental bajo presión: las provincias piden más fondos mientras las internaciones no dejan de subir
Un relevamiento federal con datos de 14 jurisdicciones confirma un crecimiento sostenido de la demanda y advierte que la red pública está al límite. El informe llegó al Senado en plena discusión por la reforma de la Ley de Salud Mental.
La sala de espera del hospital está llena desde temprano y los pasillos huelen a café viejo, el de los thermos que acercan los familiares que se quedan todo el día. Atiendo, como cada mañana, la nota que me encarga el portal y reviso los números que manda la Universidad Nacional de Lanús: las consultas ambulatorias por problemas de salud mental subieron 23% en el último año y las internaciones se dispararon 42% entre 2023 y 2026, con un salto extra del 12% solo en los últimos doce meses. Cierro la ventana con la calefacción a tope y me sumerjo en el informe, que lleva la firma de las máximas autoridades sanitarias de catorce provincias y que acaba de aterrizar en el Senado, justo cuando el Congreso debate una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental vigente desde 2010.
Catorce provincias, una misma fotografía
El relevamiento no es un muestreo caprichoso. Las jurisdicciones que aportaron datos son Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, y representan en conjunto más del 70% de la población argentina. También se sentaron en la mesa Entre Ríos y Río Negro. La foto federal que dejan es inquietante: crece la demanda, sobre todo de niñas, niños y adolescentes, y también la de personas que perdieron cobertura de obras sociales o prepagas y terminaron recalando en el hospital público. En la provincia de Buenos Aires, el 30% de las consultas que llegan a las guardias ya son por problemas de salud mental, una cifra que hasta hace poco parecía impensada.
- Consultas ambulatorias: +23% en el último año.
- Internaciones: +42% entre 2023 y 2026, con +12% adicional en los últimos doce meses.
- En Buenos Aires, 3 de cada 10 consultas en guardia son por salud mental.
- Se sumaron 388 nuevas camas de salud mental en hospitales generales entre 2021 y 2026.
- Trece de las 14 provincias ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos de consumos problemáticos.
- Faltan profesionales en disciplinas críticas y el sistema está "sobreexigido", según las provincias.
Más camas, pero equipos incompletos
Entre 2021 y 2026 se incorporaron al menos 388 camas nuevas de salud mental en hospitales generales, una cifra que en los papeles suena a buena noticia. Sin embargo, las autoridades provinciales fueron claras al advertir que esos espacios están sobreexigidos frente a una demanda que no cesa, y que todavía resulta muy difícil completar los equipos con disciplinas críticas. Trece de las catorce jurisdicciones ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos específicos para consumos problemáticos, pero los recursos humanos no alcanzan: faltan psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales en puntos sensibles del país.
Las provincias coincidieron, además, en marcar un piso de prioridades que se repite de norte a sur: aumentar la inversión, ampliar la infraestructura y los recursos humanos, garantizar el acceso a medicamentos y producir información epidemiológica nacional de calidad. También reclamaron recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios, una queja que suena a pedido de socorro institucional en un sistema donde cada jurisdicción termina resolviendo como puede.
El debate por la ley y lo que se pone en juego
El informe llegó al Senado en un momento delicado: el Congreso debate una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, sancionada en 2010, y las autoridades provinciales plantearon que la propuesta elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental sin incorporar el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos. Es, en otras palabras, una alerta roja firmada por quienes día a día atienden esa demanda que no para de crecer y que, como me lo resume una fuente de la cartera sanitaria bonaerense, ya no distingue barrios ni cobertur
“Las camas nuevas existen, las redes se ampliaron, pero los equipos están incompletos y la demanda sigue subiendo: lo que falta es decisión política para sostener lo que se construyó.”Fuente del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires
