Samuel L. Jackson y el día que Zeus le cambió la vida: por qué no fue Pulp Fiction el gran salto
El actor repasa en una masterclass el momento exacto en que su carrera dio un vuelco. La frase de Bruce Willis en pleno rodaje, la cifra de recaudación y el reconocimiento callejero que llegó después.
Hay una imagen que a mí, personalmente, me cuesta sacarme de la cabeza: la de un set de filmación a mediados de los noventa, con Bruce Willis y Samuel L. Jackson charlando entre toma y toma de Jungla de cristal: La venganza. No estaban hablando de guiones ni de presupuestos. Willis le estaba anunciando, con esa seguridad que dan los años de oficio, que esa película le iba a cambiar la vida a su compañero de rodaje. Y no se equivocó.
Porque a veces uno tiende a repetir, casi como un lugar común, que Pulp Fiction fue la gran llave que abrió todas las puertas para Samuel L. Jackson. Y sí, la película de Quentin Tarantino fue un fenómeno: recaudó 213 millones de dólares en todo el mundo, se transformó en objeto de culto instantáneo y le valió al actor una nominación al Óscar. Eso nadie se lo discute.
El año que Zeus se adueñó de la calle
Pero el propio Jackson se encarga de redibujar esa historia cada vez que puede. En una entrevista reciente para Masterclass, fue claro y directo: Pulp Fiction fue genial, pero Jungla de cristal: La venganza fue lo que realmente lo puso en el mapa grande de Hollywood. La tercera entrega de la saga, donde interpretó al pintoresco Zeus, recaudó 365 millones de dólares y se convirtió en la película más taquillera del año a nivel mundial.
“La gente me grita mis frases en la calle, simplemente está pasando. Las cosas habían cambiado. Y la manera en la que puedes negociar o elegir el tipo de cosas que te llegan es muy diferente. Ese es el momento donde triunfas.”Samuel L. Jackson
La profecía de Willis en pleno rodaje
- Bruce Willis le anticipó a Jackson, durante el rodaje de Jungla de cristal 3, que esa película le cambiaría la vida.
- Jackson le preguntó entonces qué pasaba con Pulp Fiction, en la que ambos también participaban.
- Willis fue tajante: Pulp Fiction iba a ser buena, pero la de Jungla de cristal le iba a cambiar la vida.
- El tiempo le dio la razón: la tercera entrega superó en recaudación al filme de Tarantino y le dio a Jackson un reconocimiento masivo.
- A partir de ahí, el actor construyó una de las carreras más prolíficas de la industria, con presencia en franquicias de alcance global.
Yo lo miro desde acá y no puedo evitar pensar en cuántas veces uno naturaliza el recorrido de ciertos actores como si fuera una línea recta. Lo de Jackson fue todo lo contrario: un trabajo paciente de años, papeles secundarios memorables, una explosión en los noventa con dos títulos enormes en apenas doce meses y, sobre todo, la lucidez de saber distinguir cuál de esos dos fenómenos le modificó de verdad el día a día. No fue la nominated al Óscar, no fue la pluma en el pelo ni el baile con John Travolta. Fue un personaje colorido, entrañable y querido por el público masivo, al punto que la gente todavía le tira frases en la calle. Eso, para mí, es la mejor definición de triunfo.
